Pateando Piedras: el disco que convirtió a Los Prisioneros en banda gigante
A 37 años de su lanzamiento, el segundo disco de Los Prisioneros sigue siendo un hito que marcó a varias generaciones.
El 2 de noviembre de 1986, el Estadio Chile —hoy Víctor Jara— se llenó de jóvenes con jeans nevados y camisas cuadrillé. Entre ellos estaba Chalo González, entonces de 16 años, que había comprado entrada para ver a Los Prisioneros presentar su nuevo disco, Pateando Piedras. Hoy, González es un reputado ingeniero de sonido chileno, pero ese concierto le cambió la vida.
Un concierto que marcó un antes y después
“Fue como una isla en un mar de represión e inseguridad”, recuerda Chalo. Antes de esa noche, la banda había tocado en kermeses y colegios. Pero al salir al escenario del Estadio Chile con Muevan las industrias, todo cambió: iluminación, sonido y equipos los hacían parecer una banda europea. “A mí ese concierto me cambió la vida”, dice.
El impacto del disco, lanzado el 15 de septiembre de ese mismo año por EMI, fue inmediato. Según Alejandro Tapia, autor de Ya viene la fuerza: Los Prisioneros 1980-1986, “marcó un antes y un después en la historia inicial de la banda porque los llevó a convertirse en la banda chilena más importante de ese momento gracias a hits como Por qué no se van o El baile de los que sobran”.
Modernidad y teclados programados
El álbum significó un giro radical: dejó el formato guitarra, bajo y batería de La voz de los ’80 para abrazar teclados y baterías programadas. “Pateando Piedras inaugura una modernidad en Chile que no habíamos visto”, dice Julio Osses, autor de Exijo ser un héroe. Para Emiliano Aguayo, autor de Maldito Sudaca, el disco posicionó a Jorge González como el mayor compositor de la década. “Fue como un dos por uno: gracias a la popularidad de este disco, la gente empezó a escuchar más La voz de los ’80”, agrega.
Pablo Ilabaca, músico oriundo de Gran Avenida, recuerda que el cassette del disco llegó a su casa por sus hermanos. Cuando Los Prisioneros tocaron en su colegio, el Don Bosco, Jorge González tuvo que ir a su casa a buscar un teclado que falló. “Excelente disco”, dice Ilabaca. También Pedropiedra, que tenía 8 años cuando salió el álbum, recuerda Muevan las industrias en la radio y el peso de las letras de Jorge González.
Testimonios desde Concepción
Francisco Durán, de Los Bunkers, vio a la banda en la Ferbio de Concepción en 1987, su primer concierto de rock. Tenía 5 años y recuerda salir con la gente cantando Muevan las industrias y ¿Por qué no se van?. Piero Duhart, de De Saloon, también escuchó el disco de niño gracias a su hermano mayor: “Un cassette blanco que escuchaba muchísimo. No se puede dejar de destacar lo iluminado que era Jorge González en las letras”.
Con información de La Tercera · Culto