Pateando piedras: el disco que llevó a Los Prisioneros de la provincia a la masividad
El 15 de septiembre de 1986, en plena dictadura, la banda lanzó su segundo álbum con sintetizadores y un himno que aún resuena.
El 15 de septiembre de 1986, bajo estado de sitio y a solo días del atentado contra Augusto Pinochet, Los Prisioneros publicaron Pateando piedras. Era su segundo disco de estudio, y el contexto no podía ser más tenso. Pero la banda venía de una gira intensa por el sur de Chile, y ese recorrido había sembrado las canciones que terminarían por llevarlos a la masividad.
Jorge González compuso varias de las canciones durante esos viajes, sobre todo en Concepción. “Cuando pienso en Pateando Piedras, evoco algo provinciano, limpio, y especialmente me acuerdo de Concepción”, recordó el músico años después. El disco, además, marcó un giro en el sonido del trío: incorporaron sintetizadores Casio, una batería electrónica Simmons, una LinnDrum y sistemas de programación que los acercaron al pop electrónico de bandas como Depeche Mode.
El baile de los que sobran y el salto a la masividad
Entre las nueve canciones del álbum destacan Muevan las industrias, Por qué los ricos, ¿Por qué no se van?, Quieren dinero y la que se convertiría en un himno: El baile de los que sobran. González la definió como un “canto a los jóvenes marginados tras salir de la educación formal”. La letra habla de la exclusión juvenil y la precariedad, y el tema se transformó en una de las canciones más reconocidas de la música popular chilena.
En esa canción, Claudio Narea aportó la guitarra acústica, y el grupo incluyó un ladrido de perro capturado con un sampler. González consideraba ese detalle fundamental para el resultado final. La grabación completa se hizo durante 1986 con el ingeniero Caco Lyon, y el álbum reflejó un cambio radical en la producción del trío.
Lanzamiento bajo estado de sitio
El disco se presentó la misma noche de su lanzamiento, el 15 de septiembre, en el Café del Cerro, ante menos de cien personas. Pero el éxito fue inmediato: en diez días vendió cinco mil copias, y en poco más de dos meses alcanzó las veinte mil unidades. En noviembre, la banda hizo la presentación oficial en el Estadio Chile, donde tocaron ante once mil personas en dos jornadas consecutivas.
La portada también quedó en la memoria. Jorge Brantmayer fotografió al grupo en la Línea 2 del Metro de Santiago, durante un viaje hacia San Miguel. El disco se editó originalmente en cassette en Chile y en vinilo en otros países sudamericanos. Con los años tuvo reediciones en CD, cassette y versiones remasterizadas, incluida una edición especial por sus 25 años en 2011. A casi cuatro décadas, Pateando piedras sigue siendo un testimonio de la rabia y la energía de una generación que no tenía dónde bailar.
Con información de Radio Concierto