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El magazine de la cultura pop chilena Santiago Fri 18 Sep 2026
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Los secretos del Pateando piedras: canción oculta, perro digital y la foto del Metro

Detalles inéditos del segundo disco de Los Prisioneros, desde una pista escondida de Miguel Tapia hasta el verdadero origen del ladrido.

Los secretos del Pateando piedras: canción oculta, perro digital y la foto del Metro
Vía La Tercera · Culto
En este artículo
  1. La pista fantasma de Miguel Tapia
  2. El perro que vino en un disquete
  3. Portada y contraportada: el valor de lo cotidiano
  4. Lanzamiento, influencias y detalles de estudio

El segundo disco de Los Prisioneros, Pateando piedras, cumple casi cuatro décadas como un hito del rock chileno. Pero más allá de los himnos que todos conocemos, el álbum guarda historias que pocos registraron. Una canción fantasma, un perro que no era perro, una portada que casi fue un pastizal y un estreno en plena dictadura.

La pista fantasma de Miguel Tapia

En el fade out de El baile de los que sobran, justo después del “¡abre, mierda!”, hay una composición oculta de Miguel Tapia. Solo se puede escuchar en una mezcla inicial que nunca se publicó: un teclado, una batería electrónica acelerada y la voz del baterista cantando “oyendo radio, oyendo a los artistas… Soy un simple espectador, de inteligencia media”. Es un fragmento breve, casi una cápsula, que quedó fuera de la edición final.

Ese tema no fue el único que se quedó en el estudio. En las sesiones del Estudio A de Caco Lyon, en Providencia, se grabaron De Rusia con amor (con una guitarra de Claudio Narea al estilo James Bond) y la pista oculta de Tapia. De esa época también vienen los primeros esbozos de San Miguel y Violencia, que aparecieron recién en 2003 en el álbum Los Prisioneros. Además, Jorge González había registrado por su cuenta canciones como Ellos dicen no, Pendiente fuerte de tí y Quien le tiene miedo a las máquinas, hoy disponibles en Jorge González Demos 2 (1983-1991).

El perro que vino en un disquete

Durante años se dijo que el ladrido que abre El baile de los que sobran era de Néstor, la mascota de la madre de Jorge González. El propio cantante lo repitió en entrevistas, pero en broma. La verdad es más técnica: el sonido venía en uno de los disquetes del Emulator II, el sampler que usaron en la grabación. Según Antonio Gildemeister, ayudante de Caco Lyon, el manual del instrumento usaba precisamente el ladrido como ejemplo para explicar su funcionamiento. “El perro y los timbales eran del Emulator”, confirmó Lyon en el libro Ya viene la fuerza. El sonido le dio a la canción ese aire de barrio que todos asociamos con lo chileno.

Portada y contraportada: el valor de lo cotidiano

La foto de la portada la tomó Jorge Brantmayer en la Línea 2 del Metro, entre las estaciones Ciudad del Niño y San Miguel. Pero esa no era la idea original de Jorge González: él quería que el trío apareciera como figuras diminutas en un gran pastizal, simbolizando el país que empezaban a conocer en sus giras. El concepto final, en cambio, fue retratar a la banda en su propio entorno, dándole valor a lo que normalmente se pasa por alto. “Siendo un grupo contestatario, salen sonriendo en la foto del Metro, que fue la elegida”, explicó Brantmayer.

La contraportada tampoco es casual. Se captó a Jorge, Claudio y Miguel junto a una torre de alta tensión, en los blocks de Departamental con la Panamericana, aunque el lugar exacto no está del todo claro. Brantmayer usó su Nikon F2 y F100 para esas imágenes promocionales.

Lanzamiento, influencias y detalles de estudio

El disco se estrenó en vivo en el Café del Cerro los días 2, 9 y 16 de septiembre de 1986. Salió a la venta el 15 de septiembre, apenas ocho días después del atentado contra Augusto Pinochet en el Cajón del Maipo. Poco después, los masivos shows en el Estadio Chile (1 y 2 de noviembre) fueron clave para que Carlos Fonseca negociara un mejor contrato con EMI.

En el estudio, la producción de Caco Lyon dejó huellas sonoras como el látigo que suena al comienzo del segundo verso de Por qué los ricos, activado desde una cinta. El diálogo telefónico de Quieren dinero mezcla influencias de bandas como Wall of Voodoo con los radioteatros que Jorge escuchaba con su padre. Y Muevan las industrias nació en un vagón del Metro, inspirada en las lecturas de Manuel Rojas y Dostoyevski, mientras Jorge miraba industrias abandonadas y miseria.

Entre las influencias sonoras del álbum destacan Depeche Mode, Yazoo, Soft Cell, Gary Numan, Ultravox y Giorgio Moroder. Y en lo personal, Jorge ha reconocido que Jacqueline Fresard fue clave en el proceso: “Ella me daba el impulso, me miraba con unos ojos que me daban valor”, contó en Ya viene la fuerza.

Con información de La Tercera · Culto

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