Los centros de datos de EE.UU. triplicaron su consumo de agua en nueve años
Los centros de datos consumieron 66.000 millones de litros de agua en 2023, y su electricidad demandó otros 800.000 millones.
La próxima vez que una IA responda al tiro una pregunta, conviene recordar que detrás de esa inmediatez hay un complejo industrial que no funciona con aire. Según estimaciones del Lawrence Berkeley National Laboratory, citadas por el Congressional Research Service, los centros de datos de Estados Unidos consumieron directamente cerca de 66.000 millones de litros de agua en 2023. Esa cifra triplica los 21.200 millones de litros que se registraron en 2014. El crecimiento responde a la rápida expansión de la infraestructura digital, que en los últimos años sumó la presión de la inteligencia artificial generativa.
La ola grande todavía no llegaba
Los números de 2023 sorprenden, pero el estudio advierte que son de un período en que los mega-complejos para IA apenas comenzaban a construirse. La capacidad de computación disponible para OpenAI pasó de 0,2 gigavatios en 2023 a cerca de 1,9 gigavatios en 2025, según la propia empresa informó al Congreso de Estados Unidos. Es decir, casi diez veces más en dos años.
Ese crecimiento tiene un correlato físico: los servidores y chips aceleradores usan mucha electricidad y eso se convierte en calor. Para evitar fallas en el hardware, las instalaciones recurren a sistemas de refrigeración evaporativa, que disipan la temperatura mediante el uso intensivo de agua.
El costo invisible de la electricidad
El impacto no queda dentro de los edificios. El estudio calcula, de manera indirecta, que la generación de electricidad necesaria para mantener operativos los centros de datos demandó cerca de 800.000 millones de litros de agua adicionales en 2023. O sea, la huella hídrica total es mucho mayor que lo que se ve en las torres de enfriamiento.
Y la transparencia es un problema aparte: Estados Unidos no tiene un registro federal unificado para medir el consumo hídrico de la industria tecnológica. Los datos están repartidos entre municipios, empresas de suministro y propietarios privados.
Una carrera que ya no es solo virtual
Microsoft, Google, Amazon y OpenAI compiten por desplegar instalaciones cada vez más potentes, y con eso la carrera tecnológica abandona el terreno virtual para convertirse en una disputa por recursos naturales básicos. La eficiencia en el diseño de chips y en los sistemas de refrigeración seca será determinante para que la inteligencia artificial no termine en conflicto directo con el suministro de agua de las regiones donde se instala. La pregunta es si el sector podrá mantener ese ritmo sin agotar un recurso vital.
En Chile, la discusión sobre el agua es permanente, y este dato confirma que el tema también cruza a la tecnología. La cuenta, por ahora, no aparece en la factura de ninguna aplicación.
Con información de FayerWayer