Gafas Meta: el gato y el ratón de la privacidad que ya llegó a Chile
Las Ray-Ban con cámara se venden en el país mientras Meta desactiva miles de unidades por manipulación para grabar sin permiso.
Las gafas inteligentes parecen haber llegado para quedarse, y en Chile ya se consiguen las Ray-Ban Meta, la apuesta más fuerte de la compañía en este segmento. Pero el debate sobre privacidad no da tregua: si bien Meta ha puesto un LED que indica cuándo la cámara graba, la segunda generación corrigió que taparlo desactivara el sistema. Sin embargo, los usuarios que quieren grabar sin consentimiento han buscado otras formas de manipular el hardware.
Miles de gafas desactivadas por Meta
Alex Himel, vicepresidente de wearables de Meta, confirmó a Semafor que la compañía ha desactivado cientos de miles de unidades al detectar manipulación. Aunque no dió cifras exactas, aseguró que “menos de una décima parte del porcentaje de todas las gafas vendidas han sido manipuladas”. Considerando que solo en 2025 se vendieron unos siete millones de unidades, eso equivale a miles de personas buscando burlar las salvaguardas para grabar sin que nadie se entere.
Himel lo define como “el juego del gato y el ratón”: siempre surgirán nuevas formas de evitar los controles, y Meta dice que seguirá monitoreando y evolucionando las medidas de seguridad. El problema no es menor en Chile, donde estas gafas ya se venden en tiendas físicas y online, y cualquier persona puede llevarlas puestas sin levantar sospechas.
Cuando la cámara puede ser herramienta o amenaza
El lado positivo: las gafas con inteligencia artificial y descripción por voz pueden ayudar a personas ciegas a “ver” su entorno. Keri Gray, exmiembro de la junta asesora de Reality Labs de Meta, señaló que han notado un aumento del uso entre personas ciegas. Pero el riesgo de privacidad persiste: que alguien grabe sin permiso en espacios íntimos es una preocupación real. “Debería aber regulación y lugares sagrados para la gente”, comentó Gray a Semafor.
Paralelamente, el caso de las cámaras Flock de control de tráfico, que han sido usadas por policías para espiar a parejas o ex parejas, muestra que el problema trasciende a Meta. No es solo tecnología nueva: es el abuso de poder y la falta de conciencia sobre el consentimiento. Acá en Chile, donde la cultura digital avanza rápido, la discusión sobre límites y regulación recién empieza.
Con información de Xataka