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Jensen Huang insiste: la AGI ya llegó con GPT-6, pero nadie más lo ve

El CEO de Nvidia afirma que la inteligencia artificial general es un hecho, mientras investigadores y competidores piden calma.

Jensen Huang insiste: la AGI ya llegó con GPT-6, pero nadie más lo ve
Vía Xataka

Jensen Huang, el líder de Nvidia, volvió a encender las alarmas (o las risas) al declarar que la inteligencia artificial general —la AGI, ese concepto teórico donde una máquina supera al humano en todo— ya está aquí. Según él, el modelo GPT-6 Astra, entrenado con 100.000 unidades de su propia GPU Grace Blackwell, marca el punto de inflexión. Pero, como suele ocurrir con Huang, el entusiasmo va por delante de los hechos.

Un optimista que vende motores

No es la primera vez que Huang se adelanta. En marzo pasado, en el podcast de Lex Fridman, ya dijo que habíamos alcanzado la AGI y puso como prueba que los agentes de IA podían alimentar un Tamagotchi por ti. Ahora, en una reciente felicitación a OpenAI, repitió el mantra: con GPT-6, la AGI es real. Pero el resto de la industria no lo ve igual.

Gary Marcus, psicólogo e investigador de IA, señaló en su newsletter que el anuncio de Huang se apoya en la nada absoluta. No hay papers, ni datos abiertos, ni confirmación de OpenAI. De hecho, la empresa de Sam Altman no ha dicho ni una palabra sobre AGI. Y no es que OpenAI sea tímida: si tuvieran semejante hito, lo pregonarían a los cuatro vientos.

Los pesos pesados discrepan

Mientras Huang se frota las manos, otros CEOs de la tecnología son mucho más cautos. Satya Nadella, de Microsoft, dijo hace poco que estamos muy lejos de la AGI. Dario Amodeo, de Anthropic —creadores del modelo Fable 5.1, que según algunos está a la par de GPT-6—, también cree que faltan años. Y Yann LeCun, considerado el padrino de la IA, va más allá: los modelos actuales son solo teclados predictivos en esteroides, carecen de comprensión real del mundo y de capacidad de planificación a largo plazo.

El problema de fondo es que no hay una definición única de AGI. Algunos hablan de una inteligencia similar a la humana; otros, de sistemas autónomos que hagan cualquier trabajo económico. Pero todos coinciden en que los LLM actuales, por potentes que sean, no cumplen con esos requisitos. Huang, en cambio, usa definiciones tan amplias que hasta un Tamagotchi cuenta como prueba.

¿Por qué Huang insiste?

La respuesta es simple: Nvidia es el proveedor de hardware de toda la industria de IA. Cada GPU que se vende le reporta millones. Que la AGI ya esté aquí significa que la demanda de sus chips no hará más que crecer. En la llamada de resultados del 26 de agosto, Huang ya había dicho que “para muchas tareas, ya alcanzamos la AGI”. Su negocio depende de que el optimismo no se apague.

Para los chilenos que siguen la cartelera tecnológica, la lección es clara: no hay que confundir las declaraciones publicitarias con la realidad. Mientras Huang se emociona, los laboratorios siguen iterando, los investigadores piden evidencia y nadie ha visto aún una máquina que realmente piense como un humano. Por ahora, la AGI sigue siendo una promesa —y un excelente gancho de ventas para Nvidia.

Con información de Xataka

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