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40 años de ‘Peace Sells’: el disco con que Megadeth desafió a Metallica y al caos

Dave Mustaine convirtió la expulsión de Metallica y las adicciones internas en un hito del thrash que cumple cuatro décadas

40 años de 'Peace Sells': el disco con que Megadeth desafió a Metallica y al caos
Vía Radio Futuro

En 1983, Dave Mustaine fue expulsado de Metallica. Dos años después, con un debut grabado con presupuesto mínimo, demostró que su visión no era un accidente. Pero fue en 1986, con el lanzamiento de Peace Sells… but Who’s Buying?, que Megadeth se consolidó como contendiente indiscutido a la cima del metal pesado. El disco no solo mostró técnica y velocidad, sino una ironía política que lo volvió atemporal.

El salto a Capitol y una banda dividida en dos

El nivel en vivo de Megadeth llamó la atención de la industria. Las limitaciones de su sello independiente original los obligaron a moverse, y Capitol Records compró el contrato. La multinacional puso al ingeniero Paul Lani para pulir el sonido. Pero el verdadero desafío estaba adentro.

Para 1986, la banda funcionaba como dos facciones. Dave Mustaine y el bajista David Ellefson compartían departamento y gestionaban las entrevistas y las relaciones públicas. Por el otro lado, el baterista Gar Samuelson y el guitarrista Chris Poland —músicos extraordinarios formados en el jazz— arrastraban adicciones severas a la heroína. En sus memorias, Mustaine describió la rutina: “Encontrar a Chris y Gar, conseguirles su dosis, llevarlos al estudio, grabar sus partes y sacarlos de la vista”. Aun así, reconoció que, con los instrumentos en la mano, la magia era innegable. “El ataque de guitarra gemela en ‘The Conjuring’ o las líneas de armonía en ‘Peace Sells’ se lograron por la camaradería que surge cuando una banda realmente hace clic”.

Músicos de jazz en un mundo de metal

Parte del brillo del disco viene de esa tensión estilística. Poland y Samuelson provenían del jazz fusión y veían a Megadeth como una oportunidad práctica para subsistir. Su mirada técnica, sin clichés del metal, aportó un swing agresivo, cortes sincopados y solos impredecibles que diferenciaron al cuarteto de la velocidad lineal de la época.

Wake Up Dead abre el disco con riffs intrincados y cambios de tempo sin estribillo tradicional. Le siguen The Conjuring y Devil’s Island, cargadas de imaginería oscura y galopes rítmicos. Pero ninguna supera a Peace Sells, el himno generacional impulsado por una de las líneas de bajo más icónicas —inmortalizada en las cortinas de MTV News— y letras que cuestionan la guerra y la propaganda estatal.

El precio del éxito

Peace Sells… but Who’s Buying? llegó al puesto 76 del Billboard y con el tiempo se convirtió en disco de platino. Mustaine quedó consolidado como un compositor riguroso y letal. Pero el costo fue inmediato: el desgaste de las sustancias y las distancias personales hicieron insostenible la continuidad de Poland y Samuelson. Ambos fueron apartados tras la gira promocional.

A 40 años de su salida, el segundo largaduración de Megadeth se alza como el triunfo de la convicción frente al caos. En Chile, donde el thrash metal tiene una base de seguidores histórica, este disco sigue siendo referencia obligada para entender cómo la rabia canalizada con técnica milimétrica puede levantar un imperio.

Con información de Radio Futuro

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