Vecino de Conchalí: la biografía de Zalo Reyes que rescata sus memorias inconclusas
Luis Hernández, periodista y vecino del cantante, publica 'Una lágrima y un recuerdo', con testimonios de Mon Laferte, Cristóbal Briceño y Los Vásquez.
El periodista Luis Hernández creció en Conchalí viendo cómo Zalo Reyes se convertía en fenómeno de masas. Esa vivencia —sumada a las memorias que el propio cantante escribió a mano y nunca terminó— dio vida al primer libro dedicado al intérprete de Un ramito de violetas: Una lágrima y un recuerdo. La biografía de Zalo Reyes, publicado por Editorial Abejorros. Hernández, hoy conductor de Radio Activa, rescata archivos inéditos, entrevistas a familiares, amigos y figuras como Mon Laferte, Cristóbal Briceño y Los Vásquez, más los textos personales del artista.
De potreros a la fama: los orígenes de Zalo
El cantante llegó al mundo el 3 de noviembr de 1952, justo el día del cambio de mando de Gabriel González Videla a Carlos Ibáñez del Campo. Su abuela lo atendi ó en la casa familiar, y su padre, taxista, no salió a trabajar por la contingencia política. En sus escritos, Zalo recuerda un entorno de barro y potreros, una infancia de pichanga y oídos pegados a Lucho Gática, Paul Anka y la Nueva Ola.
Primero quiso ser cura, luego veterinario; incluso hizo el serviio militar en la Armada. El canto lleg ó casi por accidente: tras ganar festivales municipales, grab ó versiones de Lusito Rey (padre de Luis Miguel) pero sonaban demasiado a Los Ángeles Negros. Ni siquiera el cambio de nombre artístico a Nahum funcion ó. Hasta que el guitarrista de Congreso, Fernando González, le produjo el long play de 1978 que incluy ó Una lágrima y un recuerdo, su primer hit.
Tele, goles y un peluquín: los momentos que rompieron la pantalla
La gran puerta de Zalo fue la televisión. En plena dictadura, su humor espontáneo y su apariencia de chileno común desafiaron la pantalla plomiza. Apareci ó en Permitido (TVN) y Noche de gigantes (Canal 13), pero su momento cumbre fue en 1981, cuando Lucho Fuenzalida lo invit ó a conducir El festival en bote en Teleonce (hoy Chilevisión). Allí se vivió una gresca legendaria: Fuenzalida escribió en La Tercera que Harry Wayne Casey, de KC and the Sunshine Band, era bisexual; el estadounidense se enoj ó y Zalo met ó combos a sus acompañantes para defender a su colega.
Otra anécota imposible: mientras grababan desde un bote, el cantante argentino Ricardo Ceratto se marea ó y cay ó al agua. Zalo se tir ó a rescatarlo, lo sac ó a la orilla, lo cachete ó y lo tom ó del pelo … pero el pelo era un peluquín que qued ó en sus manos. Todo salió al aíre. El libro recoge ambas historias, más el mojón de Viña 83, el concierto en el Estádio Santa Laura y la internacionlización que despeg ó con fuerza.
Un libro que el cantante soñó terminar
Hernández contó que la inquietud nació hace una década: “Conocía su historia desde niño. Por la familia supe que él siempre quiso tener un libro, que era una forma de trascender. Empez ó a escribirlo de puño y letra, porque el computador se le iba en collera. Su nieto me entreg ó el materia; era oro puro, porque escribía de sus orígenes, de su nacimiento, que las estrellas no tocan cuuerdo ya están consagrados”. Las memoias inconclas de Zalo —que abarcan desde su llegada al mundo hasta los primeros éitos— son el corazón de la biografía.
Una lágrima y un recuerdo no solo es un homenaje a un artista que quebr ó bareras en un país clasissta y temeroso, sino tambi én el testimonio de un vecino de Conchalí que, mirando por la puerta, vi ó cómo un autodidacta se conviertió en leyenda. El libro está disponible en librerías.
Con información de La Tercera · Culto