30 años de ‘Burden in My Hand’: Soundgarden entre el folk y la furia
El segundo sencillo de Down on the Upside dominó las radios y dejó una de las interpretaciones vocales más potentes de Chris Cornell.
Hacia la segunda mitad de los noventa, el grunge ya olía a molde repetido. Soundgarden, lejos de sumarse a la fatiga, decidió romperlo. El 18 de septiembre de 1996 lanzaron ‘Burden in My Hand’, segundo sencillo de su quinto disco, Down on the Upside. La canción, coproducida por la banda y Adam Kasper, arranca con una guitarra acústica en afinación abierta que huele a folk, pero pronto la muralla de Kim Thayil la arrastra a un territorio más fiero. Ese contraste dinámico fue la clave para que el tema se instalara en el primer lugar del Mainstream Rock Tracks de Billboard, donde se mantuvo cinco semanas seguidas, y alcanzara el puesto 2 en el ranking Modern Rock Tracks. Para los seguidores chilenos del rock, fue uno de esos cortes que sonaron sin parar en la radio y que aún hoy aparecen en listas de reproducción.
Un video en el desierto y el peso de la letra
El video, dirigido por Jake Scott, se grabó en la inmensidad árida de Nuevo México. Allí, entre tomas de Chris Cornell, Kim Thayil, Ben Shepherd y Matt Cameron caminando sin rumbo, y otras donde la banda toca bajo un sol implacable, se construyó una pieza que rotó fuerte en la televisión de la época. Pero lo que realmente encendió el debate fue la letra. Cornell escribió una historia lúgubre sobre culpa y dolor tras un acto terminal: el asesinato de una mujer y su entierro clandestino en la arena. A simple vista, parece un crimen; sin embargo, los seguidores siguen discutiendo su significado hasta hoy.
Alcoholismo, amor propio o trauma: las capas de ‘Burden in My Hand’
Una de las interpretaciones más extendidas lee la ‘carga en la mano’ como una metáfora de la adicción: matar a la compañera simboliza cortar de raíz con el vicio que consume al protagonista. Otra corriente apunta a la destrucción del amor propio: ese ser querido personifica la capacidad de afecto, convertida en tumor que solo se puede sepultar para seguir viviendo. El propio Cornell deslizó en entrevistas de la época que la canción retrata a un individuo conmocionado tras un colapso irreversible, donde la vida sigue a pesar de la aridez. A tres décadas de su irrupción, ‘Burden in My Hand’ perdura como testimonio de un Soundgarden que no tuvo miedo de complejizar su sonido y de entregar una de las voces más deslumbrantes de Chris Cornell.
Con información de Radio Concierto