Louis Vuitton cierra la Semana de la Moda de París con una ciudad futurista
La maison de Ghesquière transformó el Louvre en una avenida imaginaria; Zendaya y Ana de Armas marcaron la pauta en la primera fila.
La Semana de la Moda de París vivió este martes su última jornada con una puesta en escena a gran escala. Louis Vuitton ocupó la Cour Carrée del Museo del Louvre para presentar su colección Primavera/Verano 2027, firmada por Nicolas Ghesquière. El patio histórico se transformó en una suerte de ciudad futura: estructuras geométricas, luces y pasarelas que imitaban una avenida.
La escenografía rodeó a las modelos y al público con grandes volúmenes en verde, crema y negro. En ese circuito, los invitados vieron desfilar una propuesta que hablaba de movimiento, viaje y ciudad. La conversación entre la arquitectura del Louvre y el paisaje imaginado fue el marco del cierre de la semana de la moda parisina.
Una primavera para la calle
En términos de colección, Louis Vuitton propuso una primavera ligera y en movimiento. Se vieron vestidos livianos, faldas con vuelo, transparencias y trajes de líneas relajadas. El cuero también tuvo presencia, junto a chaquetas estructuradas, botas altas y una serie de accesorios que reforzaban la idea de una mujer que cambia de escenario en el mismo día.
La paleta fue amplia: blancos, tierra, negro, azul y destellos de color intenso. Las superposiciones marcaron el ritmo de la pasarela, con abrigos cortos sobre conjuntos fluidos y tejidos traslúcidos. Lo utilitario convivió con un lado más romántico, a través de volados, frunces y transparencias. Esa tensión entre función y adorno ordenó buena parte de la propuesta.
La casa no soltó su tradición viajera. Carteras, bolsos de mano pequeños y herrajes metálicos acompañaron looks pensados para moverse, con esa construcción detallada que distingue a Ghesquière. La pasarela como calle, en ese sentido, era parte del mensaje.
Primera fila: cuatro apuestas distintas
Zendaya fue una de las presencias más comentadas. Su look combinó una prenda blanca con volados grandes y terminaciones de encaje, una musculosa blanca y jeans de tiro alto. El resultado llevó el registro romántico hacia un terreno más casual, en sintonía con la ligereza de la colección.
Ana de Armas eligió un vestido corto de cuero negro con solapas amplias y cintas caramelo, un look con aire motero. Las aberturas laterales y los herrajes sumaron textura, mientras las botas negras altas y una cartera oscura completaban el total black. El detalle color suela fue el único quiebre en la sobriedad.
Emma Stone llegó con un conjunto azul eléctrico: chaqueta estructurada y minifalda a juego. Fue una apuesta monocromática de hombros marcados, con accesorios discretos y maquillaje natural. El color pleno se destacó en una primera fila donde predominaban los tonos neutros.
Sophie Turner, en tanto, mezcló una chaqueta de cuero marrón con textura, remera blanca y pantalón azul oscuro. Un pañuelo largo en blanco y azul, al cuello, sumaba el acento gráfico, junto a una cartera pequeña en borgoña. Su apuesta fue la más clásica, pero con detalles de color que la movían del registro esperado.
El desfile de Louis Vuitton fue el broche de una semana marcada por el regreso del lujo a la calle. Para Chile, lo que ocurre en esta pasarela tiene una repercusión indirecta: las tendencias que confirman estas colecciones llegan después a las vitrinas, a las marcas locales y a las conversaciones sobre cómo vestir en la próxima temporada.
Con información de Infobae Tendencias