Helloween celebra sus 40 años en Santiago con su fanaticada chilena
La banda alemana se presenta este viernes 11 de septiembre en el Santander Arena, en un recinto para más de 10 mil personas.
Helloween, la banda alemana formada en Hamburgo en 1978 y referente del power metal, se presenta este viernes 11 de septiembre en el Santander Arena de Santiago. El concierto es parte de la celebración de sus cuatro décadas de carrera y se realizará en un recinto para más de 10 mil personas. Chile se ha convertido en uno de los epicentros globales de su fanaticada.
La energía chilena
El vocalista Michael Kiske no escatima en elogios para el público local. “Lo que sucede en términos de energía del público, eso realmente hace la diferencia. Es difícil describir lo que es. Es una especie de desbordamiento de energías”, dice. Para Kiske, la audiencia chilena y sudamericana en general tiene un vínculo especial con la banda, y con ella revalidarán pasiones en este show.
Esa conexión se explica también por la historia: Helloween es considerada mentora del power metal. Su sonido combina velocidad con melodía, voces limpias y agudas, virtuosismo y toques de fantasía. Ese lenguaje ha influido a bandas como Stratovarius, Rhapsody of Fire y Sonata Arctica, y sigue atrayendo a oyentes más jóvenes.
Cuatro décadas y un legado que sigue creciendo
Kiske, que empezó en la música muy joven, reconoce: “Nos hemos convertido en lo que yo anhelaba cuando estaba joven”. Recuerda cuando fue al primer concierto de Iron Maiden o vio a Ronnie James Dio, y cómo ahora les toca a ellos generar esa emoción. “A veces veo la misma expresión en la cara del público que tuve cuando era joven, cuando fui a los shows”, confiesa.
El cantante también mira con sorpresa el presente. “Cuando se terminó en los años 80, no estaba tan sorprendido. Sabía que Helloween era genial y que iba a funcionar. Pero esta vez, estoy sorprendido. Porque es más grande que en los años 80”, afirma.
El músico dice que no esperaba que esto ocurriera. La banda reúne a audiencias nuevas, fascinadas por un sonido voluminoso que no pierde vigencia.
La reunión que cerró un capítulo
Sobre los discos Keeper of the Seven Keys I y II, Kiske dice que son sus favoritos. El cantante recuerda que el aspecto cómico de canciones como Dr. Stein o Rise and Fall era único, y que nadie más lo hacía. La reunión con la formación actual, en tanto, fue para él un alivio: “durante muchos años estaba muy decepcionado y enojado con varias personas y con la escena en general”. Hacerlo, dice, fue como cerrar el capítulo.
Para Kiske, la clave fue el tiempo: “Cuando el tiempo es correcto, las cosas se vuelven reales”.
Respecto de ser descrito como una de las grandes voces del power metal, Kiske lo relativiza. Para él no existe un mejor cantante: son solo individuos, y solo habrá un Rob Halford y un Bruce Dickinson. Esa postura resume su relación con las etiquetas.
Con información de La Tercera · Culto