¿18 temporadas? Así era la TV británica de los 90 y 2000
Hoy cuesta creerlo, pero en Reino Unido las series solían durar casi dos décadas. ¿Qué pasó?
Hoy en día, que una serie llegue a la quinta temporada ya se celebra como un logro. Salvo excepciones como Los Simpson o Anatomía de Grey, la norma es que las producciones se cierren rápido, a veces incluso antes de contar una historia completa. Pero en la televisión británica de los 90 y los 2000, el panorama era muy distinto.
Cuando el récord era la norma
En el Reino Unido, series como la que menciona SensaCine —cuyo nombre arranca con “Hear…” y se mantuvo al aire durante 18 temporadas— eran parte del paisaje cotidiano. No hablamos de fenómenos aislados: era un modelo de producción que privilegiaba la continuidad, con elencos estables y tramas que se extendían por años. Para el espectador chileno, acostumbrado a temporadas de 12 capítulos y renovaciones inciertas, esa longevidad parece un lujo de otra época.
¿Y en Chile?
La televisión local también tuvo sus series largas —Los Venegas duró más de una década, por ejemplo—, pero el contexto es distinto. En los 90, la oferta era limitada y la audiencia más fiel. Hoy, con plataformas de streaming, la competencia es brutal y las series se estrenan con la presión de enganchar desde el primer episodio o desaparecer. El modelo británico de aquellos años, con 18 temporadas, parece un fósil de una era donde la paciencia y el cariño por los personajes pesaban más que el rating inmediato.
No se trata de nostalgia barata: el dato sirve para entender cómo cambió la forma de contar historias. Que una serie hoy llegue a 18 temporadas es casi imposible, salvo que sea un fenómeno global. La TV británica de los 90 y 2000 nos recuerda que antes, cuando el público se sentaba frente al televisor, lo hacía para quedarse un buen rato.
Con información de SensaCine