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El magazine de la cultura pop chilena Santiago Fri 18 Sep 2026
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Ridley Scott vuelve al apocalipsis con una cinta que divide entre su mejor y peor yo

El director de 'Blade Runner' estrena 'La Guerra de los Últimos', un drama post-pandemia con Jacob Elordi y Josh Brolin que descoloca en su segunda mitad.

Ridley Scott vuelve al apocalipsis con una cinta que divide entre su mejor y peor yo
Vía La Tercera · Culto

Si algo define a Ridley Scott es que sus películas siempre se ven espectaculares, incluso cuando la historia se va a pique. A sus 89 años, el realizador inglés acaba de estrenar La Guerra de los Últimos, una cinta post-apocalíptica que confirma su talento para construir mundos y también su debilidad para cerrar tramas coherentes. La película ya está disponible en plataformas digitales y llega con la etiqueta de “rara, abollada, pero con pasajes de buen cine”.

Una pandemia que dejó el mundo vacío

La historia nos sitúa en 2035, después de que una gripe masiva liquidó a casi toda la humanidad. Los pocos sobrevivientes viven armados hasta los dientes, desconfiando del vecino. En este escenario, el mecánico Hig (Jacob Elordi, el galán de Euphoria) convive con el ex marine Bangley (Josh Brolin), un preparacionista que no suelta el rifle ni para dormir. Hig perdió a su esposa embarazada por la pandemia y solo lo mantiene en pie el cariño hacia su perro Jasper. La atmósfera es seca, silenciosa: ladridos, el motor de una avioneta Cessna y un gallo mañanero. De vez en cuando Hig arriesga el pellejo para llevar comida y medicinas a una comunidad menonita. Bangley prefiere su café y su fusil.

De lo lírico a lo extraño

Durante la primera hora, Scott construye un relato existencial que funciona. Hig se cansa de su melancolía y parte hacia un pueblo donde ha escuchado voces por radio. En el camino se topa con Pops (Guy Pearce), otro ex militar cascarrabias, y su hija Cima (Margaret Qualley). Todo fluye bien, hay tensión, hay paisajes desolados que Scott sabe filmar como nadie. Pero después la película pega un volantín: el tono cambia, las decisiones narrativas se vuelven confusas, como si el director hubiera metido el trailer de otra historia. No es la primera vez que le pasa: pasó con Prometeo, por ejemplo, donde la factura visual tapaba los hoyos del guión.

Para el público chileno, esta cinta es una excusa perfecta para debatir si Scott sigue siendo el maestro de Blade Runner o si ya es tiempo de que entregue el mando. Lo cierto es que La Guerra de los Últimos no pasará a la historia como su mejor obra, pero tiene imágenes que se quedan pegadas en la retina. Y en tiempos de taquillas flacas, eso no es poca cosa. Si te gustan los universos bien diseñados y no te molesta que la historia cojee, dale una oportunidad. Si eres de los que exigen coherencia de principio a fin, mejor alquila Thelma y Louise otra vez.

Con información de La Tercera · Culto

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