One Hot Minute, el disco denso y maldito con el que Red Hot tuvo que caer para resurgir
A más de tres décadas, el disco más oscuro de Red Hot Chili Peppers sigue siendo la prueba de que el éxito también destruye.
El 12 de septiembre de 1995, Red Hot Chili Peppers sacó al mercado su sexto álbum de estudio. Se llamaba One Hot Minute y llegaba después del terremoto mundial de Blood Sugar Sex Magik, un disco que los dejó en lo más alto y con ventas multiplatino. Lo que vino después no fue una consolidación tranquila, sino una resaca de casi cuatro años que se transformó en el capítulo más denso, pesado y divisivo de su carrera. El episodio no tuvo una conexión directa con Chile, pero forma parte de la historia del rock de la década.
El detonante fue la salida de John Frusciante en plena gira japonesa. El guitarrista no soportó la velocidad del éxito repentino y dejó el puesto vacante. La banda llamó a Dave Navarro, ex Jane’s Addiction, y con él llegaron la psicodelia oscura y los riffs metálicos. La dinámica de la banda cambió por completo.
Grabar se convirtió en una prueba de resistencia
El estudio fue un campo minado. Una visita al dentista y una receta de analgésicos bastaron para que Anthony Kiedis recayera tras años de sobriedad. La base instrumental quedó registrada en 1994, pero la voz tuvo que esperar un año entero por las ausencias del cantante.
En su autobiografía Scar Tissue, Kiedis reconoció que nunca encontró sincronía compositiva con Navarro. Con Hillel Slovak o con Frusciante las maquetas fluían casi solas; con Navarro el método se convirtió en un muro difícil de cruzar.
En ese cuadro, Flea tomó un protagonismo inédito. El bajista escribió letras directas y además cantó por primera vez como voz principal en el corte acústico Pea. Fue la única salida posible mientras la banda intentaba mantenerse a flote entre recaídas y choques de personalidades.
Singles que sonaron fuerte y una gira con mala racha
Las cifras no acompañaron como en el disco anterior y la crítica quedó dividida. A pesar de eso, la radio abrazó canciones como Warped, la melancólica My Friends y la bailable Aeroplane. El éxito radial, sin embargo, no calmó la tormenta que rodeaba a la banda.
En plena gira, Chad Smith se fracturó la muñeca. Después vino un accidente en moto de Kiedis que obligó a cancelar más fechas. La mala racha coronó en el Fuji Rock Festival de 1997, donde un tifón terminó por clausurar un show que ya era caótico por derecho propio.
El final que hizo posible Californication
La relación con Navarro se rompió de forma definitiva cuando la banda intentaba registrar el álbum siguiente. Fue despedido en 1998 y la puerta quedó abierta para el regreso de Frusciante. Esa reunión encendió la chispa que daría vida a Californication y significó el retorno triunfal del guitarrista.
Con los años, los propios músicos fueron guardando casi todo el repertorio de One Hot Minute fuera de los conciertos. No lo hicieron por desprecio al material, sino porque esa etapa les dejó una carga emocional demasiado pesada. Hoy, a más de tres décadas de su estreno, la placa se sostiene como un documento crudo de supervivencia: la prueba de que la banda entró en sus propias sombras y salió de ahí para convertirse en leyenda.
Con información de Radio Futuro