El regreso de las telas chilenas: cómo la moda sostenible rescata la historia textil del país
Enilā lidera el renacimiento del vestuario consciente con rollos deadstock de fábricas que cerraron en el siglo XX
La industria textil chilena está viviendo una segunda vida. No se trata de volver a los grandes centros de confección del siglo pasado, sino de un renacimiento más silencioso y sostenible. Nuevos emprendedores están tomando los hilos que quedaron sueltos: rollos de tela que durmieron décadas en bodegas, esperando a alguien que les diera un nuevo propósito. Detrás de esta tendencia hay una mezcla de ecología, diseño local y memoria fabril.
La curaduría de lo olvidado
Aline Israel, fundadora de ENILĀ, es una de las figuras que impulsa este movimiento. En una conversación con Fran Jorquera y Roberto Camhi en el programa Fibra Emprendedora de Radio Concierto, Israel detalló cómo rescata rollos textiles antiguos de bodegas chilenas. Esos insumos, conocidos como deadstock, pertenecieron a las grandes fábricas que cerraron sus puertas durante el siglo XX. “Lo que hago yo es tener esta curaduría de ir a reconocer y encontrar qué rollos nacionales puedo utilizar”, explicó la creadora.
Para Israel, el valor histórico de esas telas es tan importante como su calidad. En lugar de usar materiales nuevos, prefiere recuperar lo que ya existe y darle una segunda vida. Así reduce el impacto ambiental de la moda rápida y, de paso, posiciona a Chile en el mapa del vestuario consciente. Su propuesta es clara: vestir con propósito, lejos del consumismo descartable.
Del taller al clóset: la democratización del diseño
Fran Jorquera, periodista y conductora del espacio radial, celebró la iniciativa de economía circular. “La mayoría de las cosas que se hacen en Chile son buenísimas”, afirmó, dejando claro que prefiere la originalidad local antes que los productos de grandes cadenas. Por su parte, Roberto Camhi recordó con nostalgia la antigua manufactura nacional. Comentó que sus padres también manejaron talleres textiles, y valoró que ENILĀ recupere esa confección de alta calidad que parecía perdida.
Pero el proyecto de Aline Israel no se queda solo en las telas. Su objetivo incluye dignificar el trabajo de costureras y artesanas de la sastrería chilena. “Ellas tienen la mejor calidad y se les reconoce muy poco”, lamentó la fundadora. Con su marca, busca empoderar a la comunidad y democratizar el diseño, ofreciendo prendas exclusivas y duraderas. El público chileno ya responde: cada vez más personas prefieren vestir prendas con historia, identidad y un impacto ambiental mínimo.
Así, la moda sostenible se consolida en Chile. No como una moda pasajera, sino como una forma de devolverle la elegancia y la memoria al clóset contemporáneo.
Con información de Radio Concierto