Elon Musk explora alianza con TSMC para producir chips con Terafab
Los diálogos con el fabricante taiwanés recién comienzan, sin acuerdo cerrado ni fecha para la megafábrica.
Elon Musk confirmó que mantiene conversaciones con Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, mejor conocida como TSMC, para explorar una colaboración ligada a Terafab, la iniciativa con la que busca producir semiconductores para Tesla, SpaceX y xAI. El empresario fue claro en que se trata de diálogos preliminares y que todavía no existe ningún acuerdo cerrado entre las partes. La sola mención del fabricante taiwanés abre interrogantes inmediatas sobre quién controlaría la eventual fábrica, qué tecnología de producción emplearía y cómo se repartirían las responsabilidades entre los socios. No hay todavía montos de inversión comprometidos, ni una fecha estimada para empezar a construir.
Para el lector chileno, el dato no es parte de la cartelera local, pero sirve para dimensionar quiénes se están quedando con la infraestructura de la inteligencia artificial que consumimos a diario en aplicaciones y servicios. El empresario reconoció el diálogo en una publicación, aunque no ofreció precisiones sobre la ubicación de una eventual planta ni un calendario para tomar decisiones. La información llega a través de un reporte de Tom’s Hardware, basado en el boletín Culpium, que menciona a TSMC como posible socio, sumándose a Intel que ya figuraba en los planes iniciales.
Dos esquemas para repartirse el control
El boletín citado por Tom’s Hardware plantea dos modelos posibles para estructurar la alianza. El primero pondría a TSMC como propietaria y operadora de la fábrica, mientras SpaceX o Terafab aportarían inversión, se comprometerían a comprar un volumen garantizado de chips, o combinarían ambas alternativas. Ese formato tiene paralelos con las empresas conjuntas que TSMC ya opera en Japón y Alemania, donde los socios locales ponen capital y demanda, y la compañía taiwanesa contribuye con sus procesos de fabricación y la gestión de las plantas.
El segundo esquema resultaría más novedoso para TSMC, porque supone que SpaceX tendría la participación mayoritaria y el control del proyecto, mientras el fabricante taiwanés aportaría menos capital a cambio de experiencia operativa y tecnología de proceso. El reporte también vincula estas conversaciones con planes atribuidos a TSMC para construir un complejo de fábricas en Texas. Una eventual instalación en ese estado representaría para las empresas de Musk una forma de organizar una cadena de suministro dedicada a sus propias necesidades, aunque la información disponible no detalla capacidad, inversión ni plazos concretos.
El rol de Intel y las dudas sobre la tecnología
Intel sigue siendo el único socio nombrado además de TSMC en los planes conocidos de Terafab. Su tecnología de proceso 14A, descrita como de clase 1,4 nanómetros, estaba prevista para fabricar los chips destinados a SpaceX, Tesla y xAI. Eso sí, no se precisó qué productos usarían ese nodo ni cómo se dividiría la producción entre los socios. Si TSMC finalmente se incorpora al proyecto con su propia tecnología de fabricación, el uso del nodo 14A de Intel podría quedar en entredicho, tal como plantea la publicación.
Existe además una alternativa que combinaría a ambos fabricantes en distintas etapas del proceso. Terafab podría producir los chips en Texas con tecnología de Intel y recurrir a TSMC para el empaquetado avanzado, un área en la que la compañía taiwanesa es reconocida como proveedor destacado a nivel global. A esto se suma una cuestión de propiedad intelectual señalada en el análisis: Intel mantiene un acuerdo amplio de licencias cruzadas de patentes con TSMC, mientras que Terafab no cuenta con un acuerdo equivalente. El uso de un proceso desarrollado por Intel dentro de una estructura que incluya a TSMC podría generar una cuestión de patentes, aunque no se afirma que exista infracción ni conflicto formal.
Sin respuestas concretas por ahora
Por ahora, todos los nombres involucrados evitan comprometerse. TSMC no había realizado comentarios públicos sobre el asunto, según la información disponible, y Musk no ofreció precisiones sobre el alcance de los contactos. La falta de acuerdo cerrado obliga a tratar la noticia como una posibilidad en discusión y no como un hecho consumado. Son conversaciones exploratorias que, si prosperan, redefinirían cómo se fabrican los chips que usan los autos, cohetes y modelos de IA del hombre más rico del mundo.
Con información de Infobae Tecno