Galicia bate récord: 4.000 renuncias a herencias en un año por deudas
Heredar ya no es un negocio en el norte de España: la Xunta quiere que el legado cubra sus propias deudas.
En Galicia, la escena de un notario con un sobre sellado y un heredero negando con la cabeza ya es un clásico. Según el Colegio Notarial de Galicia, durante 2025 casi 4.000 personas renunciaron a su herencia, una media de 11 por día y un máximo histórico. La cifra representa un salto de cerca del 50% respecto de hace cinco años, y por cada herencia aceptada hubo casi una rechazada.
El fenómeno no es nuevo, pero se aceleró. Datos del mismo gremio muestran que en 2012 eran alrededor de 1.300 casos al año, y una década después superaron las 3.500 renuncias. Las provincias de La Coruña y Pontevedra concentran el récord, muy por delante de Lugo y Ourense. A nivel nacional el comportamiento también sube: pasó de 11.047 renuncias en 2007 a 23.228 en 2023, según el Consejo General del Notariado.
El caramelo envenenado de heredar
El argumento principal es el costo oculto. No solo se reciben bienes, también las deudas del causante, como explicó José María Graíño, decano del Colegio Notarial de Galicia, a La Voz de Galicia. A eso se suma un problema fiscal autonómico: las comunidades pueden bonificar el Impuesto de Sucesiones, pero en Galicia solo se aplica una deducción relevante al primer grado. Heredar de un tío, un hermano o un primo apenas tiene un beneficio de 25.000 euros, según TaxDown, así que si el valor supera esa cifra, el legado puede terminar valiendo menos que los impuestos.
En la práctica, aceptar una herencia así puede significar poner plata de tu bolsillo para cubrir papeleo, tributos y reclamaciones. Por eso, muchos prefieren repudiar el legado, aunque eso signifique quedarse sin la casa o el departamento.
La propuesta gallega y la fórmula que nadie usa
La Xunta de Galicia ya trabaja en una reforma de la ley de sucesiones que toca casi 200 artículos. La idea central es que la aceptación de una herencia quede condicionada: las deudas y los impuestos se paguen solo con los bienes heredados, nunca con el patrimonio propio del heredero. José Tronchoni, director xeral de Xustiza, lo resumió así: ‘Aceptas una herencia, pero siempre va condicionada a que con los bienes de la herencia puedas cubrir las deudas’. Aún es un borrador: debe pasar por el Consello de la Xunta y luego por el Parlamento, así que el cambio real difícilmente llegue antes de dos años.
Lo curioso es que algo similar ya existe en el Código Civil español desde 1889: la aceptación a beneficio de inventario (artículos 1.015 a 1.024). Con esa figura, el heredero no responde con su patrimonio, y hasta Hacienda permite usar el dinero del fallecido para pagar el tributo. Sin embargo, casi nadie la utiliza porque exige trámites, plazos y un inventario notarial que cansa a cualquiera. Así que, mientras llega la reforma, los gallegos siguen eligiendo la renuncia como salida fácil.
Para el chileno común este es un problema legal muy español, pero si tienes familiares en España (especialmente en Galicia), ojo: aceptar un legado puede salir caro si no se revisa bien el detalle de las deudas y el impuesto de sucesiones. La historia de miles de personas rechazando plata por miedo a quedar pegadas se volvió una tendencia social imposible de ignorar. Más que una anécdota notarial, es un espejo de lo que pasa cuando la burocracia y los números le ganan a la sentimentalidad del ‘te dejo algo’.
Con información de Xataka