Gepe abre el cajón de la cocina y encuentra Oro: 20 años en 10 canciones
El músico chileno repasa 20 años de carrera en diez canciones reinventadas junto a Julián Bernal y una decena de invitados.
Gepe no tenía en sus planes inmediatos un disco de grandes éxitos. De hecho, la idea de una retrospectiva convencional no le hacía sentido. Sin embargo, después del lanzamiento de UNDESASTRE (2024), sintió la necesidad de respirar y mirar hacia atrás. La imagen que encontró para describir el proceso fue simple y cotidiana: el cajón de la cocina. Ese donde se mezclan pilas, cintas adhesivas y objetos olvidados, pero que cuando uno necesita algo, sabe exactamente dónde buscar. Así nació Oro, un álbum que repasa dos décadas de carrera en diez canciones reinventadas.
Salió como un respiro, explica Gepe a Culto. Cuando uno sale de lo urgente empieza a mirar en perspectiva. Y le puse Oro como una manera de denominar lo valioso de la forma más simple posible.
Reinventar como si fuera la primera vez
Junto al productor colombiano Julián Bernal, Gepe se lanzó a un ejercicio que define como grabar las canciones como si fuesen la primera vez. Partieron alrededor de marzo del año pasado con Ser Amigos y Hablar de ti. El entusiasmo por el resultado los llevó a seguir adelante. Trabajaron sobre un cuerpo de veinte canciones, de las cuales finalmente cortaron las diez que componen Oro. Por supuesto que sabíamos que estaban ahí, pero empezamos a disfrutarlas como si fuese la primera vez que las estábamos grabando, dice.
Invitados de Chile y el mundo
Con el envión, se permitieron otra inquietud: traer invitados a todas las canciones. El listado es variado. Están los mexicanos Silvana Estrada y Macario Martínez, la argentina Daniela Spalla, el dúo Daniel me estás matando y el dominicano Álex Ferreira. Del lado chileno, Alanys Lagos, el Cuarteto Austral, el ensamble de bronces Fuerza Maestra y una llamativa colaboración entre Isabel Parra, Tita Parra y Javiera Electra en Flor del Canelo.
El método para convocar fue doble. En la mayoría de los casos, Gepe envió cinco o seis canciones y el artista eligió la que más le resonaba. En otros, la canción sugirió los arreglos. Así, el Cuarteto Austral grabó una dramática versión de Un Gran Vacío en apenas un par de tomas. A mí siempre me pareció que el arreglo original no le hacía suficiente justicia, y por eso que no podíamos tocarla últimamente, dice Gepe. Fuerza Maestra, por su parte, le dio un aire carnavalesco a Bomba Chaya, como sacada de una celebración de La Tirana.
El vértigo de reescribir el pasado
Uno de los momentos más llamativos del disco es La Esgrima de los Ojos, un mashup que cruza Esgrima (2007) con La Enfermedad de los Ojos (2005). La idea surgió cuando Gepe encargó una partitura para organillero y decidió unir dos piezas que, en teoría, no pegaban. La estuve macerando un montón de tiempo… juntar con scotch dos piezas de rompecabezas que no pegan pero que parten del mismo puzzle, explica.
La portada, una foto de Choko.latin en un estudio de la calle Dieciocho, funciona como metáfora del disco. Gepe carga sacos de monedas, globos y flores plásticas, inspirada en Washing Machine (1995) de Sonic Youth. Es un poco lo que estoy haciendo con las canciones: yo llevo mis canciones, te las ofrezco, para mí son valiosas, espero que para ti lo sean, resume. Gepe admite que se quedó con ganas de invitar a alguien más. Alguien anglo, creo que eso me falta. No sé, el James Blake, ponte tú, o Bon Iver, confiesa.
Consultado sobre si estas son las versiones definitivas, Gepe es claro: No. Lo fijo de una canción es la composición, la armonía, la melodía y la letra. El resto es la foto del momento nomás. Al mirar el cajón de su carrera con perspectiva, se queda con la sensación de que ha hecho cosas reales. Te podría decir que un 50% cada una de las opciones, pero eso es real y es mío y nadie me lo va a quitar, reflexiona.
Con información de La Tercera · Culto