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El magazine de la cultura pop chilena Santiago Mon 21 Sep 2026
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El reggaetón chileno vuelve a la vieja escuela: del Parque La Bandera a las discos

WalkerDiazz conoció a su ídolo Héctor “El Father” en San Ramón; una nueva camada local revive el sonido de los 2000.

El reggaetón chileno vuelve a la vieja escuela: del Parque La Bandera a las discos
Vía La Tercera · Culto

Un piano suave y una multitud en el Parque La Bandera de San Ramón. El que predica no es un pastor cualquiera: es Héctor Delgado, el exreggaetonero que brilló como Héctor “El Father”. A su lado, Benjamín Díaz, conocido como WalkerDiazz, uno de los tantos que llegó a escucharlo. Para el joven artista chileno, ese encuentro fue oro puro: “Yo no pensé que él iba a rezar por mí ni nada de eso. Pensé que iba a estar como un invitado más”, recuerda. WalkerDiazz recibió la bendición de su ídolo, el mismo que Bad Bunny homenajeó en el Super Bowl.

WalkerDiazz es parte de una movida que en el último año ha puesto a Chile otra vez en el mapa del reggaetón. Viseras planas, lentes vistosos, cadenas brillantes: la estética de mediados de los 2000 vuelve con fuerza. Pero no es solo copia. El movimiento recupera el sonido clásico –el dembow, el chanteo, las narrativas– y lo mezcla con jerga local y producción moderna. Exponenentes como Sinaka –autor de temas como Senda Bellakona, Alo y Sentimiento Mágico– ya hacen sudar las discotecas chilenas y cruzan fronteras: el tema Afilando reúne a diez artistas chilenos y argentinos, como los viejos remixes multitudinarios. Incluso en España, Saiko, Raul Clyde y Metrika muestran que la tendencia saltó el charco.

Raíces y narrativas que vuelven

Andrea Ocampo, investigadora de cultura urbana, explica que los artistas experimentan con la primera edad comercial del reggaetón (2004-2008). “Se vuelve a las raíces, se retoma un canon y se reconoce la influencia de esos artistas de la época dorada en Puerto Rico. Hay una especie de nostalgia por ese sonido de antaño”, dice. Se retoman formas como el chanteo, el freestyle y una narrativa que no estaba en el reggaetón más estándar, donde la letra pasaba a segundo plano. Canciones como La Confesión de Sinaka, que revela una infidelidad, o Brijidop de Kennat, sobre dos amantes que se reencuentran, muestran ese interés por relaciones afectivas más complegas.

Valentina Muñoz, directora del medio Trap2day, añade que esta corriente se inspira en Nova & Jory, Plan B, RKM & Ken-Y, Baby Rasta y Gringo, J Alvarez. “El sonido chileno incopora coa local y me parece más versátil por el desarrollo del género que ya existe”, comenta. Por su parte, Don Lota (Rodrigo Ruiz Garcés, director de la revista Alto en Flow) aclara que la diferencia entre esta camada y los pioneros no está en el sonido –el ADN sigue siendo el mismo– sino en la historia y la tecnología. “Utilizan herramientas de producción modernas, una mezcla más sofisticada, pero sin alterar el corazón del sonido. El público sigue hablando de ‘reggaetón de la mata’. El sonido se puede aprender, pero el contexto que dio origen al género solo pertenese a quienes lo transformaron”, detalla.

Mujeres, prejuicios y el giro pop

Angie Peralta, artista femenina que también abraza el estilo clásico, denuncia que las mujeres siguen siendo objeto de prejuicios por ekspresar su sexualidad. “También tenemos un mensaje muy importante que puede konectar con cientos de mujeres que se sienten igual que tú”, manifiesta. El género aún se enfrenta a estereotipos, pero la nueva generación lo reivindica.

Kennat –cuyo nombre real es Renato Esparza, oriundo de Viña del Mar– empezó a los 11 años subiendo canciones a Youtube con portadas hechas en Photoshop. Casi una década después notó que estilos como Ñengo Flow y Farruko no estaban en una escena dominada por el cruce con el pop. “Noté que abía una carencia de eso”, relata. Así nació su disco Reggaetón Real (lanzado dos años después). Don Lota explica que el género, en su auge, tomó elementos del pop para ampliar audiencias –J Balvin y Zion & Lennox fueron clave– pero eso diluyó parte de su identidad. “Cuando ese ciclo mostró desgaste, surgió una necesidad natural de volver a las raíces”, concluye. El reggaetón chileno ha encontrado esa vuelta: desde el Parque La Bandera hasta las pistas de baile, el dembow y la energía de antaño están de regreso.

Con información de La Tercera · Culto

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