A 55 años de ‘Imagine’: John Lennon finalmente logró el número 1 como solista
El álbum 'Imagine' se convirtió en el primer número uno de John Lennon como solista, superando el estancamiento de 'Plastic Ono Band' y demostrando que podía brillar fuera de los Beatles.
Cuando John Lennon lanzó su primer disco en solitario real, “John Lennon / Plastic Ono Band”, a fines de 1970, el resultado fue un trabajo personal y complicado. Con letras amargas y un enfoque de gritos primarios, el álbum espantó a los fanáticos casuales de la música y apenas llegó al puesto número 6 en las listas. Ocho meses después de la ruptura de los Beatles, Lennon no lograba el éxito comercial que sus ex compañeros estaban cosechando: Paul McCartney y George Harrison debutaron en el número 1; Ringo Starr, con un disco inferior, llegó al 22. El hombre que lideró a los Beatles en sus primeros años parecía no ser el gran artista solista que eran ahora sus colegas.
El difícil despegue solista de Lennon
Los trabajos experimentales con Yoko Ono —”Unfinished Music No. 1: Two Virgins”, “Unfinished Music No. 2: Life With the Lions” y “Wedding Album”— ni siquiera apuntaban a dominar las listas. Pero con “Plastic Ono Band”, Lennon buscaba una catarsis, no hits. El álbum se estancó en el número 6, una posición que ni siquiera se acercaron los discos más débiles de los Beatles, como “Yellow Submarine” (número 2 pese a tener solo cuatro canciones inéditas). Todo eso cambió el 9 de septiembre de 1971, cuando Estados Unidos recibió “Imagine”. Un mes después salió en Reino Unido. Fue el primer número uno de Lennon como solista y, más importante, le permitió recuperar su legado.
“Imagine”: un respiro pop con carga política
“Imagine” atenuó la abrasividad de “Plastic Ono Band” y sonó más parecido al Lennon del que los fans se enamoraron en los años sesenta. Pero no era un disco apacible: “How Do You Sleep?” era una excavación directa a McCartney (“El sonido que haces es muzak para mis oídos”), “I Don’t Want to Be a Soldier” derribaba roles sociales, y la canción que da título al álbum era, entre otras cosas, una propuesta antirreligión disfrazada de himno de paz. Las sesiones se realizaron en dos períodos: dos días en febrero de 1971 junto al sencillo “Power to the People”, y luego en junio y julio con más compromiso del productor Phil Spector y una banda que incluía a George Harrison, miembros de Badfinger y el futuro baterista de Yes, Alan White.
Las canciones surgieron de varias fuentes: la terapia primordial (“Oh My Love”, “How?”), su matrimonio con Yoko Ono (“Oh Yoko!”) y hasta los días de los Beatles (“Jealous Guy” y “Gimme Some Truth” fueron escritas y grabadas originalmente durante las sesiones con el grupo). La diferencia fue que Lennon cubrió esos surcos con una dulzura que faltaba en “Plastic Ono Band”. El truco funcionó: el álbum llegó al número 1 y se convirtió en su disco solista más vendido. Lennon solía quejarse de que la producción melosa ocultaba la naturaleza política de las canciones, sobre todo del tema principal, que fue un éxito número 3. Aun así, demostró que podía ser una estrella como McCartney y Harrison.
El legado que creció con los años
Desde su lanzamiento hasta la muerte de Lennon, la estatura del álbum creció junto con la popularidad masiva de la canción que le da nombre. Lennon definió “Imagine” como “antirreligioso, antinacionalista, anticonvencional, anticapitalista”. En otras palabras, era todo lo que él representaba. Y ese es el trabajo de estudio más perdurable de su carrera solista. A 55 años de su salida, el disco sigue siendo la puerta de entrada para entender a John Lennon fuera de los Beatles.
Con información de Radio Futuro