A 20 años de «The Black Parade»: Colleen Atwood, la diseñadora que materializó los icónicos trajes de My Chemical Romance
La diseñadora ganadora de cuatro Oscar colaboró con Gerard Way para dar vida a la estética militar del álbum conceptual.
Un 20 de octubre de 2006, My Chemical Romance lanzó «The Black Parade», un álbum conceptual que se convirtió en un pilar del rock alternativo de los 2000. Veinte años después, el disco sigue siendo referencia no solo por su música, sino también por su puesta en escena. Detrás de esa estética militar que definió a la banda estuvo Colleen Atwood, diseñadora de vestuario con cuatro Premios Oscar en su carrera, quien materializó los bocetos que Gerard Way ya tenía preparados.
La conexión con Hollywood
Para su tercer álbum, el grupo —integrado por Gerard Way, Ray Toro, Frank Iero, Mikey Way y Bob Bryar— necesitaba un concepto visual fuerte. Gerard Way ya tenía bocetos de los trajes, pero recurrió a Atwood para materializarlos. La diseñadora, conocida por su trabajo con Tim Burton en películas como «El joven manos de tijeras» y «Sleepy Hollow», también fue la encargada del vestuario de «Chicago», «Memorias de una geisha», «Alicia en el País de las Maravillas» y «Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos».
Atwood suma cuatro estatuillas doradas: por «Chicago» (2002), «Memorias de una geisha» (2005), «Alicia en el País de las Maravillas» (2010) y «Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos» (2016). Su trayectoria incluye también series como «Arrow», «The Flash» y «Supergirl», y en 2022 volvió a colaborar con Burton en «Wednesday», la serie sobre la hija mayor de los Locos Addams.
El legado visual de “The Black Parade”
Los uniformes militares que vistió la banda ayudaron a construir el imaginario de la nación ficticia de Draag, el país que aparece en la narrativa del álbum. La inversión en esos trajes fue alta, pero el resultado quedó grabado en la cultura popular. La estética oscura y marcial de «The Black Parade» sigue siendo un ícono de la contracultura estadounidense moderna.
Para el siguiente disco, «Danger Days», My Chemical Romance cambió por completo de imagen: dejó atrás lo militar y adoptó un estilo más colorido y menos rígido. Atwood también participó en esa transición. Su trabajo con la banda, tanto en lo visual como en lo conceptual, demuestra cómo el vestuario puede ser parte fundamental de la identidad de un álbum.
En Chile, «The Black Parade» sigue siendo un disco de culto entre fanáticos del rock alternativo y del emo de los 2000. Aunque la banda nunca giró por el país con ese espectáculo, el álbum se escucha en radios, se reedita en vinilo y se homenajea en tocadas locales. La figura de Atwood, menos conocida que la de los músicos, resulta clave para entender por qué ese disco se veía tan distinto a todo lo demás.
Con información de Radio Futuro