Jordi Castell y José Miguel Villouta: la obsesión que terminó en orden de alejamiento
El fotógrafo contó en un podcast su breve romance con el animador hace 25 años, que escaló hasta una denuncia policial.
La pelea entre Jordi Castell y Natalia Valdebenito por unos videos destapó una historia muy distinta. En el podcast Quién es 1, el fotógrafo no solo se defendió de la comediante, sino que se fue de lengua y reveló su affaire con el animador José Miguel Villouta, ocurrido hace más de 25 años y que terminó, según su relato, con una orden de alejamiento.
El romance duró apenas dos meses, según el relato de Castell, pero la obsesión que generó en Villouta marcó para siempre el recuerdo del fotógrafo, quien decidió ventilar el affaire más de dos décadas después.
Un pololeo que no fue parejo
Según contó Castell, el vínculo se extendió entre 1999 y el 2000, justo después de que terminara su relación con el guionista Pablo Illanes. El panelista de Tal Cual fue enfático en que la intensidad no fue mutua. “No tengo nada bueno que decir de él. Salimos durante dos meses hace 25 años atrás y yo tengo la sensación, por lo que me dijo todo mi entorno, que por suerte me advirtieron a tiempo, que él pololeó mucho más conmigo que yo con él”, afirmó.
El fotógrafo recordó que vivía en un edificio antiguo sin conserje en Plaza de las Lilas, y que se sintió vulnerable cuando Villouta comenzó a esperarlo por horas. “Me sentí vulnerable porque yo en esa época vivía en la Plaza de las Lilas, en un edificio viejo que no tenía conserje y sentir en algún momento que podía ser un poco violento que alguien me hubiera estado esperando toda la tarde”, complementó. “Hubo una seguidilla de actos psicopáticos que terminaron llevándome a una comisaría para poner una orden de alejamiento de él”, reveló en el espacio digital.
“Hacía huevadas”
Lejos de esquivar el tema, José Miguel Villouta recogió el guante en el programa Que te lo digo, de Zona Latina. El animador, ícono de la señal abierta y Vía X con El Interruptor, no solo reconoció la relación, sino que dio su propia perspectiva. “No puedo negar absolutamente nada. O sea, me acuerdo de esa época lo obsesionado que estaba. Hacía huevadas, pero que ahora yo digo: ‘¿cómo?'”, confesó, explicando que su fijación nació cuando trabajaba en El Mercurio y veía a Castell en la Revista Ya. “Una vez entró a la oficina, y era súper heavy para mí”, recordó sobre la atracción que sentía.
Villouta admitió que andaba en bicicleta afuera de su casa, le dejaba ramos de flores y le rogaba que hablara con él. “Después, cuando pololeábamos, andando en bicicleta afuera de su casa, le dejaba ramos de flores. Salía y (le decía) ‘Porfa, Jordi, habla conmigo’. Así que sí, no puedo negar nada de eso”, admitió entre risas. Sin embargo, puso paños fríos al punto más grave de la acusación. El animador aseguró que se enteró de la orden de alejamiento recién cuando vio el podcast de Castell. “Primera vez que leo que me puso una orden de alejamiento. Nunca caché esa hueá. Es mentira”, dijo tajante en un video de Instagram, contradiciendo abiertamente la versión del fotógrafo.
A pesar de la gravedad de las acusaciones, Castell cerró su relato con un tono conciliador. “A lo que voy, no tengo nada bueno que decirte. Le deseo lo mejor, ojalá que le vaya bien. Que se recupere y que trabaje. Y que le vaya bien. Y ojalá que tenga controlado todos los excesos”, cerró. La historia quedó servida, reflotando un capítulo íntimo y polémico de la farándula chilena de fines de los 90.
Con información de La Cuarta · Espectáculos