Cinco recetas agridulces para salir del plato único este invierno
Miel, sal, vinagre y fruta: el contraste de sabores que transforma ingredientes de la despensa en platos resolutivos.
En este artículo
- Pollo agridulce con piña: el clásico que nunca falla
- Lomo de cerdo con miel, mostaza y manzanas: un asado express
- Ensalada de rúcula, pera, queso de cabra y nueces: sin fuego, con resultado
- Calabaza al horno con panceta, feta y miel: lo salado y lo dulce se encuentran
- Tostadas de brie, jamón crudo, higos y miel: la picada que parece de restaurante
Las tardes frías piden platos que calienten sin exigir una hora extra en la cocina. La combinación de miel con una pizca de sal, o de fruta dulce con vinagre, logra justo eso: transformar pollo, cerdo, vegetales y quesos en preparaciones que parecen más elaboradas de lo que realmente son. Acá van cinco ideas con ingredientes que se consiguen en cualquier supermercado chileno, pasos claros y un resultado que —por fin— le gana al delivery.
Pollo agridulce con piña: el clásico que nunca falla
La pechuga de pollo en cubos, dorada en la sartén, se encuentra con una salsa de soja, vinagre de arroz —o de manzana— y azúcar rubia o miel. La piña, fresca o en conserva, aporta el punto de acidez justo. La receta rinde cuatro porciones y se sirve con arroz blanco para que absorba la salsa. El truco está en disolver la fécula de maíz en agua fría antes de incorporarla a la mezcla: así la salsa espesa parejo y no quedan grumos.
Lomo de cerdo con miel, mostaza y manzanas: un asado express
Un lomo de cerdo de entre 800 gramos y un kilo se sella en la fuente, se baña con una mezcla de miel, mostaza, salsa de soja y ajo, y se hornea con manzanas verdes y cebolla en pluma. El contraste entre la grasa de la carne, el dulzor de la miel y la acidez leve de la manzana evita que la salsa resulte empalagosa. Se sirve con puré de batata, papas asadas o una ensalada verde. El reposo de cinco minutos antes de cortar es clave para que los jugos no se escapen.
Ensalada de rúcula, pera, queso de cabra y nueces: sin fuego, con resultado
Para los días en que prender el horno parece demasiado, esta ensalada resuelve como entrada, guarnición o cena ligera. La vinagreta lleva aceite de oliva, miel, vinagre balsámico o de manzana, sal y pimienta. Se aliña justo antes de servir para que las hojas se mantengan firmes. Si se quiere un plato más completo, se puede sumar pollo grillado, jamón crudo o garbanzos tostados.
Calabaza al horno con panceta, feta y miel: lo salado y lo dulce se encuentran
La calabaza asada concentra sus azúcares naturales después de 25 minutos a 200 °C. La panceta se suma al final y se dora junto con los cubos de calabaza. El queso feta desmenuzado y la miel refuerzan el perfil agridulce sin tapar el sabor del vegetal. Se puede presentar como guarnición de carnes o como plato principal con pan tostado. Las semillas de calabaza o nueces aportan el toque crocante.
Tostadas de brie, jamón crudo, higos y miel: la picada que parece de restaurante
Ocho rodajas de pan de campo o baguette, pinceladas con aceite de oliva y tostadas, reciben queso brie tibio, jamón crudo, higos en cuartos y unas gotas de miel. Si no hay higos frescos, la mermelada de higos cumple la misma función. La clave está en servirlas apenas se preparan, para que el pan conserve su textura y el queso esté blando. También funcionan con duraznos, uvas, peras o una cucharada de chutney de cebolla.
Con información de Infobae Tendencias