A 30 años de “Estrella distante”: el mal absoluto según Bolaño
La novela que abrió las puertas de Anagrama al escritor chileno cumple tres décadas y un biógrafo analiza su vigencia.
En este artículo
En octubre de 1996, Roberto Bolaño Ávalos publicó Estrella distante, una novela que él mismo definió como “una aproximación, muy modesta, al mal absoluto”. A 30 años de su lanzamiento, el libro sigue siendo una de las obras más leídas del autor nacional y un punto de inflexión en su carrera.
De un capítulo a una novela propia
La historia nació desde las entrañas de La literatura nazi en América, también de 1996. El capítulo sobre el teniente Ramírez Hoffman, piloto de la FACH, le pareció demasiado esquemático a Arturo B., amigo de Bolaño. El escritor decidió entonces extender el relato y darle vida propia. El personaje pasó a llamarse Carlos Wieder y sumó el alias Alberto Ruiz-Tagle. Un poeta que escribía versos en el cielo con su avión, pero que también torturaba y hacía desaparecer opositores durante la dictadura.
Con la vuelta de la democracia, Wieder desaparece y el detective Abel Romero se lanza a buscarlo. La novela combina belleza y horror, y transcurre entre Chile y otros países, reflejando la vida global que ya llevaba Bolaño.
El sello Anagrama y la consagración
El editor Jorge Herralde quería publicar La literatura nazi en América, pero Seix Barral se le adelantó. Bolaño le ofreció otra novela y cumplió rápido. Así, Estrella distante llegó con el sello Anagrama, editorial que luego lanzaría su carrera definitiva. Hoy el libro está en el catálogo de Alfaguara.
El escritor y jurista español José Serralvo, autor de la biografía La sombra de los perros románticos (Navona), recién disponible en Chile, explica por qué la novela es clave. “Fue la que le abrió las puertas de Anagrama, la editorial que logró consagrarlo como parte del establishment”, dice. También destaca la arquitectura narrativa: por primera vez Bolaño hilaba tramas que cruzaban continentes, algo que no había hecho en obras anteriores como La pista de hielo o Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce.
El Bolaño artesano y la obsesión por el mal
Para Serralvo, en 1996 Bolaño ya era otro escritor. Vivía en Blanes, era padre y llevaba tres o cuatro años enfermo del hígado. “Lleva una vida casi monacal y escribe con una disciplina feroz, como si supiera que el tiempo se le acaba. Ha pasado de ser un rebelde a ser un artesano que pule cada frase”, señala. En Estrella distante ya aparece su voz definitiva: el humor y el horror conviven, los géneros se mezclan y la violencia de la dictadura chilena se vuelve materia literaria.
La construcción de Carlos Wieder bebe de varias fuentes. Bolaño volvió a Chile en 1973, vivió el golpe y conoció el ambiente literario de la época gracias al poeta Jaime Quezada. También tomó anécdotas de amigos, como el artista Jaime Rivera, que le contó en Barcelona sobre un “pintor facha” que exhibía retratos de opositores asesinados en un piso de la calle Seminario.
Fractales y reescritura
Un dato curioso: Bolaño reescribió material de La literatura nazi en América para crear Estrella distante, operación que repitió después con Amuleto, extraída de Los detectives salvajes. El crítico Ignacio Echevarría llamó a esto “fractalidad”. Serralvo lo confirma: “Bolaño repetía que había una unidad en el conjunto de su obra y que todos sus libros contribuyen a dibujar un mapa trazado de antemano”.
A 30 años, Estrella distante sigue siendo una puerta de entrada al universo bolañesco. Una novela que, como dice Serralvo, “no es ninguna de las cosas que he mencionado, pero es un poco todas”.
Con información de La Tercera · Culto