Steven Wilson, Dulce y Agraz y Vicente Cifuentes: tres discos que marcan noviembre
El británico vuelve a lo terrenal, la chilena afina su pop dramático y el viñamarino cruza rock con ritmos latinos.
Steven Wilson: del cosmos a un pueblo de carne y hueso
El músico británico Steven Wilson no para. Hace unos meses publicó The overview, un viaje sónico que miraba al espacio, y ahora da un giro completo. El 8 de noviembre lanzará Requiem for a village, un álbum conceptual de 12 canciones que tiene como eje un pueblo ficticio pero que suena terrenal, urgente y con las uñas sucias de tierra.
La canción que da nombre al disco, lanzada ayer, es pura furia contenida: baterías que golpean duro, guitarras pesadas, sintetizadores que flotan entre la ensoñación y el caos, y un crescendo que no da respiro. Wilson dijo que quería que se sintieran “las huellas dactilares metafóricas” en la música, gestos humanos que un software no puede imitar. Hay ecos de King Crimson y una portada con aire a Black Sabbath. Para quien haya seguido su carrera, esto no es sorpresa: Wilson siempre encuentra un nuevo camino cuando uno cree que ya lo recorrió todo.
Dulce y Agraz: el pop dramático desde México con raíces en Concepción
Daniela González, la cantante penquista que firma como Dulce y Agraz, lleva un tiempo radicada en México, pero su música no pierde el pulso chileno. Ahora lanzó Sentimientos, un EP en el que el pop se vuelve imaginativo, los arreglos sugieren más de lo que muestran y la pluma está cargada de dramatismo.
Desde la pérdida del amor en “Íbamos” hasta la tensión que explota en “Confía en mí” —con producción y teclados de Sebastián Aracena—, el disco juega con texturas. “Sentimientos” se apoya en una rítmica de bossa nova que da un respiro, mientras “Cuando y donde” avanza con un sintetizador que parece psicodelia medida. Uno de los momentos más altos es “Me dejo ir”, una canción brumosa y mágica donde los teclados de tonalidad cristalina dialogan con cuerdas tratadas de manera peculiar. Cierra con “Pies calentitos”, un dream pop con acento latino. González sabe lo que hace: su música es propositiva, dramática y no escatima en sentimientos.
Vicente Cifuentes: rock, ritmos latinos y una abuela chilena de nombre Wely Sylvia
Ganador del Festival de Viña 2020, Vicente Cifuentes lanzó Vichi, un disco donde su cruce entre rock y ritmos latinos se siente más suelto que nunca. Parte con “Se vienen cosas pronto”, un tributo a la música chilena construido a base de nombres de artistas y bandas locales, con sampler de Tiro de Gracia incluido. Un arranque sorpresivo que no se conecta del todo con el resto del disco, pero que funciona como declaración de principios.
Después viene “Lucero”, que cruza funk con instrumentación andina, y “Wely Sylvia”, una balada animada que retrata a una clásica abuela chilena con humor y cariño. En “No eres para mí” se junta con Joselo Osses para un tema que mezcla ritmos tropicales, teclado a contratiempo con sabor ska y una valseada llamada “La Primera Vez”, que habla del muchacho de provincia instalado en Santiago. El quiebre llega con “Ven y Pasa”, una balada con Joe Vasconcellos donde el piano y las guitarras dominan. En “Vivir la memoria” hay un reggae con batería rockera y en “Por lo que fui” aparece un lap steel de Nashville que corona una fusión orgánica. Cifuentes se toma su tiempo, pero entrega un disco bien trabajado.
Con información de La Tercera · Culto