Rock australiano de luto por muerte de Angry Anderson, líder de Rose Tattoo, a los 79 años
El cantante de Rose Tattoo, recordado por 'Suddenly', murió a los 79 años tras sufrir un paro cardíaco.
El rock australiano está de luto. Angry Anderson, líder y vocalista de Rose Tattoo, falleció este 21 de septiembre a los 79 años. La noticia fue confirmada por Rockaxis, y luego la familia y la banda emitieron un comunicado conjunto. El artista, cuyo nombre real era Gary Anderson, llevaba varias semanas luchando tras sufrir un paro cardíaco.
Ese problema de salud obligó a Rose Tattoo a cancelar las fechas de lo que sería su última gira por Europa. Anderson había sido hospitalizado en Alemania, y después regresó a Australia para continuar con el tratamiento. Finalmente, murió rodeado de sus seres más cercanos, según informó el citado medio.
Un adiós con cariño
En el comunicado difundido por Rose Tattoo en su cuenta de Instagram, la familia y la banda expresaron: “Angry era un padre entregado y un miembro muy querido por sus amigos, compañeros de banda y por la comunidad musical y del entretenimiento en general”. También señalaron que “su pérdida será profundamente sentida por todos aquellos que lo conocieron y lo amaron, tanto aquí en Australia como en el extranjero”. Y agradecieron “las oraciones, mensajes de cariño y apoyo constante”.
Una vida entre el rock y la beneficencia
Anderson fue la voz principal de Rose Tattoo desde 1976, banda que se ganó un lugar en la historia del hard rock australiano. Tras la disolución del grupo en 1985, emprendió una carrera solista con dos álbumes. Su éxito más recordado es “Suddenly”, que se hizo enorme gracias a su aparición en la novela “Neighbours”. En 1993, Rose Tattoo se reunió para telonear a Guns N’ Roses en su gira australiana, un gesto que confirmó su influencia sobre bandas más jóvenes.
Más allá de la música, Angry Anderson participó en organizaciones de ayuda a jóvenes vulnerables y en actividades benéficas, lo que le valió la Medalla de la Orden de Australia en 1993. También tuvo incursiones en el cine, con papeles en “Mad Max: Beyond Thunderdome” (1985) y “Ghost Rider”. Su faceta como actor estuvo ligada a su imagen ruda, pero en el escenario era un showman nato.
Para el público chileno, su nombre no es parte del panorama habitual de los artistas que llegan al país. Sin embargo, su legado trasciende fronteras: la conexión con Guns N’ Roses y la popularidad de “Suddenly” lo convierten en una figura reconocible para los amantes del rock clásico y la cultura pop de los 80. Su muerte cierra un capítulo del rock australiano que influyó a varias generaciones en todo el mundo.
Con información de Rock & Pop