«Nimrod»: el disco con que Green Day sanó su crisis y se reencontró con el punk
A 28 años de su lanzamiento, el quinto álbum de la banda californiana sigue siendo una rareza en su carrera.
Green Day ya era gigante cuando lanzó «Nimrod» el 14 de octubre de 1997. Pero ese quinto disco no fue un simple paso más: fue el que los salvó de una crisis que casi los hunde. Después del tsunami de «Dookie», la banda quedó fuera del 924 Gilman Street, el club de Berkeley donde habían crecido. El local los vetó por haber firmado con Reprise Records, y el salto al mainstream los tenía agobiados. Tanto que cancelaron una gira entera para escapar de los estadios.
De vuelta al origen
Con tiempo libre y ganas de reconectar con sus raíces, Green Day se encerró a escribir. A principios de 1996 venían de una gira mundial por «Insomniac» que los había dejado exhaustos y desconectados. Billie Joe Armstrong lo resumió claro: «Nos estábamos convirtiendo en algo que odiábamos. Estaba dejando de ser divertido». Por eso cortaron la etapa europea de la gira y se tomaron un respiro para estar con sus familias.
Para principios de 1997 ya tenían más de tres docenas de canciones nuevas. El disco se grabó en Los Ángeles y, a diferencia de trabajos anteriores, no buscó coherencia: querían canciones potentes, sueltas. La inspiración vino del «London Calling» de The Clash, y el resultado es un álbum que se permite ser autoparódico y diverso. Casi como una declaración de que, pese al éxito, no iban a perder el humor ni la autocrítica.
Los temas que marcaron el camino
De «Nimrod» salió «Good Riddance (Time of Your Life)», que se convertiría en el himno de cierre de sus conciertos. Pero el disco es mucho más que ese hit. «Hitchin’ a Ride» habla de la adicción al alcohol; «King for a Day» juega con la libertad de género desde una lírica astuta; y «Prosthetic Head» apunta a la artificialidad de las estrellas de Hollywood, un tema que Green Day nunca dejó de lado.
También hay espacio para lo cotidiano: «Haushinka», inspirada en una chica japonesa que Armstrong conoció en una gira, sonó por primera vez en Chile durante «The Saviours Tour» de 2025, casi 30 años después de su grabación. Para los fans locales, ese momento fue un guiño a la rareza del disco y a la conexión que la banda mantiene con el país.
«Nimrod» no es un álbum perfecto ni uniforme, pero justo por eso es brillante. Fue el que les permitió salir del pozo, reconciliarse con el punk y demostrar que se podía ser masivo sin traicionar el espíritu original. Aunque el título suene a burla, para Green Day fue un salvavidas.
Con información de Radio Futuro