BTS en el Nacional: 60 mil fans vivieron el regreso de los reyes del K-pop
La gira Arirang marcó el retorno de BTS a Chile tras nueve años, con un escenario 360° y guiños a la cultura coreana.
Pasadas las 20:00 horas, el Estadio Nacional rugió. Los siete integrantes de BTS —Jin, Suga, J-Hope, RM, Jimin, V y Jungkook— aparecieron entre un ejército de bailarines con bengalas, mientras los tambores tradicionales coreanos marcaban la entrada. El público, que había empezado a llegar desde temprano, ya llevaba horas haciendo fila en Pedro de Valdivia, intercambiando llaveros, stickers y todo tipo de merch. El cartel de un fan lo resumía: “¿Me das un freebie?”.
Un show pensado para 360°
Por primera vez en el país, BTS montó un escenario central con pantallas de alta definición que giraban, inspirado en el Pabellón Gyeonghoeru del Palacio Gyeongbokgung. El suelo replicaba la Taegeukgi, la bandera de Corea del Sur. La estructura permitía que los artistas se movieran hacia las pasarelas laterales, acercándose a los fans de las primeras filas y también a los de las galerías. El diseño, según las resejas internacionales, buscaba que nadie perdiera detalle.
Antes del inicio, las pantallas mostraron un tutorial para sincronizar los lightsticks —los ARMY boom— y, a la cuenta de tres, 60 mil dispositivos se encendieron al unísono. Hasta se escuchó un “ceacheí” espontáneo. Y, entre risas, el público dedicó un cántico a la exministra Natalia Ducó y al presidente Kast, en referencia a los problemas de autorización que tuvo el concierto.
Nueve años después, la misma energía
La banda arrancó con Hooligan, un tema de energía callejera, y siguió con Aliens y Run BTS. Los siete se turnaban para saludar: “Hola Santiago, un grito”, dijeron en un español algo tieso pero entendible. Recordaron que llevaban nueve años sin visitar Chile. “Hagamos que esta noche sea especial”, agregaron. Aunque ya no hacen coreografías tan rígidas, sus movimientos son más precisos, y los lightsticks cambiaban de color al pulso de cada canción.
Los guiños a la cultura tradicional coreana aparecieron en varios momentos. Durante They don’t know ‘bout us, los bailarines mostraron pantallas portátiles con forma de máscaras tradicionales. En Merry Go Round, telas inspiradas en la danza seungmu flotaban en escena. La power ballad Like Animals bajó las revoluciones, pero no la intensidad.
Un cierre con fuegos artificiales y confeti
Tras un cambio de vestuario a looks más urbanos, los BTS volvieron con Not Today y IDOL. Los bailarines desfilaron con banderas y bastones LED, mientras los fuegos artificiales y el confeti estallaban. Jimin, el rubio que cumplió años el martes, fue uno de los más aplaudidos. “¿Seguimos?”, lanzó, y el estadio respondió. “Si las Armys siguen pasándola así de bien, no necesito nada más”, dijeron antes de despedirse. El show, diseñado como una experiencia inmersiva, dejó claro por qué BTS son considerados los Beatles del K-pop.
Con información de La Tercera · Culto