Neil Young y Crazy Horse: el rugido de “Weld” que marcó al rock
El álbum en vivo de 1991 capturó la furia de la banda en plena Guerra del Golfo y dejó secuelas auditivas en su líder.
En 1991, mientras el rock alternativo comenzaba a tomar forma con el estruendo del grunge, Neil Young y Crazy Horse lanzaron Weld, un álbum en doble CD grabado en vivo durante la gira de Ragged Glory. El disco no solo documentó a la banda en su estado más salvaje, sino que se convirtió en una referencia obligada para entender la evolución del sonido de los noventa. Hoy, a 35 años de su publicación, sigue siendo un testimonio de energía cruda y volumen sin concesiones.
Una gira marcada por la guerra
La gira que dio vida a Weld se llamó “Smell the Horse” y contó con teloneros como Sonic Youth y Social Distortion. Pero el contexto bélico de la época le dio un tono particular a cada concierto: los músicos veían a diario las noticias de la Guerra del Golfo antes de subir al escenario. Esa tensión se tradujo en presentaciones extremadamente intensas, que incluyeron una versión de “Blowin’ in the Wind” de Bob Dylan con sirenas de ataque aéreo y sonidos de disparos.
Para el público chileno, Weld no tuvo un impacto directo en la cartelera local —Young nunca tocó ese material en Chile—, pero su influencia llegó a través de bandas nacionales que adoptaron la distorsión y la actitud del rock alternativo de los noventa. Grupos como Los Tres y Los Prisioneros, en su etapa más ruidosa, bebieron de esa fuente.
El precio del volumen
El sonido de Crazy Horse se caracterizaba por un muro de amplificadores al máximo, solos interminables y acoples de guitarra. Temas como “Like a Hurricane” y “Love to Burn” superaban los diez minutos en vivo. Esa búsqueda de potencia tuvo consecuencias físicas: la mezcla en estudio de las grabaciones le provocó a Neil Young una pérdida auditiva permanente y un molesto tinnitus. Por eso, inmediatamente después grabó Harvest Moon, un álbum acústico y relajado.
Además del disco en vivo, Young lanzó Arc, una pieza experimental de 35 minutos hecha con fragmentos de acoples, ruidos de escenario y gritos del público. Animado por Thurston Moore de Sonic Youth, el resultado fue una pista sin ritmo ni estructura convencional que muchos compararon con el noise rock más radical. Inicialmente, el sello Reprise lanzó una edición limitada de 25.000 copias en un paquete de tres discos titulado Arc-Weld, hoy una pieza de culto para coleccionistas.
Un legado que sigue sonando
Weld condensó el cancionero más salvaje de Neil Young con clásicos como “Hey Hey, My My (Into the Black)”, “Cortez the Killer” y “Rockin’ in the Free World”. El disco consolidó a Young como el “padrino del grunge” ante una nueva generación de músicos. Hoy, sigue siendo un testimonio imponente de complicidad musical y energía sin filtros, aunque haya costado caro: la audición de su creador.
Con información de Radio Futuro