La última toma de Freddie Mercury: un trago de vodka y una grabación eterna
La historia detrás de The Show Must Go On, el himno que Queen grabó cuando su cantante ya casi no podía caminar.
El 14 de octubre de 1991, Queen lanzó una canción que parecía escrita para el final. Se llamaba The Show Must Go On y llegó seis semanas antes de que Freddie Mercury muriera. La canción no era un adiós planeado, pero terminó sonando como tal.
La grabación imposible
Brian May escribió el tema pensando en su compañero, que ya enfrentaba los efectos del VIH/SIDA. La canción habla de seguir adelante cuando todo parece acabarse, y Mercury la interpretó como si supiera que era su último gran desafío. May recordó que el cantante apenas podía caminar cuando entró al estudio, pero al empezar a cantar se encendió una luz en su interior.
La línea vocal era tan exigente que hasta sus compañeros dudaban. May no estaba seguro de que Mercury pudiera alcanzar las notas. El cantante bebió un trago de vodka y soltó una frase que quedó en la historia: “I’ll fucking do it, darling” (joder, lo haré, cariño). Lo hizo en una sola toma. Para los coros más agudos, Queen recurrió a Roger Taylor, lo que permitió que Mercury se concentrara en la línea principal.
Un lado B que cierra un círculo
El sencillo incluyó en su lado B Keep Yourself Alive, el primer single de Queen, de 1973. Los seguidores interpretaron la coincidencia como un guiño al inicio y al posible final de la etapa de Mercury. La banda nunca lo confirmó, pero la elección alimentó el simbolismo.
Tras la muerte del cantante, el 24 de noviembre de 1991, The Show Must Go On volvió a las listas británicas y alcanzó el puesto 16. En Estados Unidos llegó al número 2. En Chile, la canción también se convirtió en un himno de resistencia, sonando en radios y en homenajes.
Un himno que siguió vivo
El tema ocupó un lugar central en el Concierto Homenaje a Freddie Mercury, en Wembley, el 20 de abril de 1992. Elton John lo cantó junto a los miembros de Queen. Mercury nunca lo interpretó en vivo, pero la banda lo retomó en giras posteriores con Paul Rodgers y luego con Adam Lambert.
The Show Must Go On es hoy una de las canciones más conmovedoras de Queen. Una pieza que se grabó al borde del final, en un solo intento, y que sigue sonando como un testimonio de lo que significa seguir adelante.
Con información de Radio Concierto