El día que el Madison Square Garden se rindió a Bob Dylan: crónica del Bobfest 92
Hace 34 años, 18 mil personas y un cartel de leyendas celebraron los 30 años de carrera de Dylan.
Corría 1992 y Bob Dylan llevaba tres décadas dando vueltas. Para entonces, su perfil de compositor había tenido un bajón a principios de los 90, y algunos se preguntaban si el mito se estaba desvaneciendo. Pero el viernes 16 de octubre de ese año, el Madison Square Garden de Nueva York se llenó con 18 mil personas para un concierto que terminó siendo mucho más que un cumpleaños: fue un balance colectivo de lo que significaba Dylan en la música.
Una constelación de invitados
Lo que hizo especial esa noche no fue solo el homenajeado, sino quiénes se subieron al escenario. Los Clancy Brothers representaban las raíces folk que Dylan mamó en sus inicios. Richie Havens, que compartió bares del Greenwich Village con él, también estuvo ahí. Y luego venía lo grueso: Eric Clapton, George Harrison, Tom Petty, Johnny Cash, Willie Nelson, Stevie Wonder, Ron Wood, John Mellencamp, Tracy Chapman, y los entonces jóvenes Eddie Vedder y Mike McCready de Pearl Jam. Todos con alguna conexión real con Dylan, ya fuera por haber colaborado, versionado sus canciones o simplemente haber crecido escuchándolo.
Lou Reed, por ejemplo, eligió “Foot of Pride”, un descarte del disco “Infidels” de 1983, para mostrar que el catálogo de Dylan iba mucho más allá de los hits. Stevie Wonder, en cambio, le dio un giro conmovedor a “Blowin’ in the Wind”, canción que él mismo había convertido en un Top 10 en 1966. Y John Mellencamp, acompañado de Pat Peterson y Sue Medley, versionó “Like a Rolling Stone” manteniendo el espíritu original pero añadiéndole un toque gospel con coros femeninos.
El momento Dylan y el cierre con Neil Young
Lo que nadie sabía al entrar era si el propio Bob Dylan se aparecería. Era conocido por ser voluble, y el misterio se mantuvo hasta el final. Finalmente salió en el último segmento: tocó “It’s Alright, Ma (I’m Only Bleeding)” y, como bis, “Girl From the North Country” en solitario. Antes, todo el elenco se había unido en versiones ruidosas de “My Back Pages” y “Knockin’ on Heaven’s Door”. Neil Young, que llamó al evento “Bobfest” con cariño, dio una versión abrasadora de “All Along the Watchtower” con Booker T. and the MG’s.
La velada tuvo sus momentos extraños. Sinead O’Connor, que había ensayado “I Believe In You” de “Slow Train Coming”, salió a cantar “War” de Bob Marley. Elvis Costello no pudo llegar por problemas de visa. Y Bob Dylan mismo interpretó “Song for Woody” en homenaje a Woody Guthrie, pero problemas técnicos dejaron esa canción fuera del lanzamiento oficial del álbum “The 30th Anniversary Concert Celebration”.
Un legado que cruza generaciones y géneros
A pesar de los imprevistos, el concierto quedó como un testimonio del alcance de Dylan. No solo reunió a figuras del rock, el folk y el country —desde Johnny Cash y June Carter hasta Kris Kristofferson y Nancy Griffith— sino que mostró cómo sus canciones podían ser reinterpretadas sin perder fuerza. Mary Chapin Carpenter, Rosanne Cash y Shawn Colvin formaron un supergrupo instantáneo para un corte profundo de The Basement Tapes. Y George Harrison, que trabajó con Dylan en los Travelling Wilburys, se dio el gusto de tocar “Absolutely Sweet Marie”.
Esa noche, más que un cumpleaños, fue una foto de familia de la música del siglo XX. Y aunque en Chile no hubo transmisión en vivo ni algo similar, el eco de ese “Bobfest” llegó en discos y videos, recordándonos que hay artistas que merecen que el mundo entero se detenga a celebrarlos. El concierto se lanzó después en varios formatos, pero lo que quedó fue la sensación de haber sido parte de algo irrepetible.
Con información de Radio Futuro