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El magazine de la cultura pop chilena Santiago Jue 5 Nov 2026
Música

Álvaro Henríquez: 10 canciones que definen su huella en la música chilena

De Los Tres a Pettinellis, un repaso por las piezas clave del compositor penquista.

Álvaro Henríquez: 10 canciones que definen su huella en la música chilena
Foto: Carlos Figueroa / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0) · Fuente

Hablar de Álvaro Henríquez es meterse en la cabeza de uno de los compositores más importantes de la música popular chilena. Desde que Los Tres explotaron a principios de los noventa hasta sus vueltas con Pettinellis y en solitario, el penquista armó una identidad que no se parece a ninguna otra. Agarró la cueca brava, las lecciones de Roberto Parra, le metió jazz y construyó historias con ironía, desamor, crítica social y puro rock.

Los himnos que marcaron a Los Tres

Partamos por “Un amor violento”. Un bolero con veneno de rock que rompió cualquier prejuicio en la radio desde el primer día. Henríquez agarra la métrica de la balada clásica y la vuelve una confesión pasional que es tierna y peligrosa al mismo tiempo. Después viene “Déjate caer”, el punto más alto de La Espada & la Pared. Los arpegios de guitarra suenan como olas y la letra habla de entrega total, gravedad y rendición emocional.

“La espada & la pared” es rock and roll crudo, con ritmo acelerado y un gancho melódico que no se suelta. Henríquez describe la sensación de estar acorralado por las circunstancias, con versos directos que explotan sobre una base implacable. Y después está “Pájaros de fuego”, donde usa imágenes poéticas cuidadas para retratar el bombardeo a La Moneda y la caída de Salvador Allende. Lejos del panfleto, la canción conmueve con una contención instrumental que resguarda la memoria colectiva.

Ironía, experimentación y el giro con Pettinellis

“He barrido el sol” es el relato del desengaño amoroso y la pesadumbre diaria, pero vestido de ironía y agilidad rítmica. Los arreglos de cuerdas lo convirtieron en un clásico transversal. En “La sangre en el cuerpo”, Henríquez se aleja de lo convencional y teje metáforas herméticas sobre la fragilidad humana, la obsesión y el desgaste mental, todo sostenido por una atmósfera densa que marcó la cumbre experimental de la alineación clásica de Los Tres.

Cuando Los Tres hicieron una pausa, Henríquez armó Pettinellis y sacó “Hospital”. La canción funde sintetizadores analógicos, teclados sesenteros y un coro irresistible. La letra habla de locura, encierro y convalecencia con un humor negro lúcido que demostró que su olfato para la música popular seguía intacto. “La Primera Vez” tiene un riff cortante de garage y blues pesado, con una de las interpretaciones vocales más feroces de Álvaro. Ahí canaliza la frustración, la violencia social y el hastío urbano con filo punk.

Los momentos más crudos y la despedida acústica

“No sabes qué desperdicio tengo en el alma” es puro grunge, con guitarras agresivas y una voz que se despoja de artificios para sonar vulnerable y agridulce. Es uno de los momentos más cercanos al sonido de Seattle que tanto le fascinó. Para cerrar, “Claus” es una pieza acústica con influencias de bossa nova, bolero y jazz de vanguardia. Henríquez muestra su maestría como guitarrista y melodista, con una atmósfera melancólica y nocturna que refleja su obsesión por el detalle armónico y el lamento más refinado.

Con información de Radio Futuro

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