Alex Anwandter celebró 20 años de carrera con un show monumental en el Movistar Arena
El artista chileno llenó el recinto con una puesta en escena setentera, invitados sorpresa y un recorrido por sus grandes éxitos.
Que un artista chileno logre llenar el Movistar Arena es un hito. Que lo haga después de dos décadas de carrera es una señal clara de que su obra caló hondo en varias generaciones. Alex Anwandter lo consiguió la noche del 29 de agosto, en un concierto que no fue una consolidación —eso ya estaba— sino una celebración de gratitud mutua entre el músico y su público.
Una puesta en escena que viaja al pasado
Antes de que sonara la primera nota, la escenografía ya marcaba el tono. Con una estética setentera plateada, luces dramáticas y grandes cámaras analógicas, el show se plantó en una época donde la autenticidad era el ingrediente principal. La banda, vestida en tonos dorados y marrones, complementaba ese aire retro que contrasta con la oleada de inteligencia artificial que domina el arte hoy.
La cuenta regresiva dio paso a “Bailar y Llorar” de Teleradio Donoso y “Casa Latina” de Odisea, un flashback musical que anticipaba lo que vendría. Dos canciones del disco Amiga (2016) y luego empezaron las sorpresas.
Invitados de lujo y momentos emocionantes
La primera aparición fue Gepe, presentado por Fernando Solís. Juntos interpretaron “Mundo Real” del proyecto Alex y Daniel, y el público estalló. La euforia creció cuando Martín del Real subió al escenario: con Juan Pablo Wasaff en la batería tocaron “Éramos Todos Felices”, una verdadera reunión de Teleradio Donoso.
Luego vino un giro inesperado: Roberto Márquez, voz de Illapu, cantó “Cordillera” junto a Alex. La colaboración fue emotiva y mostró otra faceta del repertorio. Alex se quedó solo en el piano para “Manifiesto”, y sin que nadie lo pidiera, los fans encendieron las linternas de sus celulares, creando uno de los momentos más intensos de la noche.
Ángel Parra se sumó a dos guitarras para una versión fogatera de “Shanana”, que resaltó la riqueza armónica del tema. El guitarrista se quedó para “Vanidad”, aportando un solo funky. La seguidilla emocional continuó con “Granada”, “Intentarlo Todo De Nuevo”, “Tormenta”, “Que Se Acabe el Mundo Por Favor” y “Rebeldes”.
La única canción en la que Alex abandonó el escenario fue cuando entró Juliana Gattas para cantar “Maquillada en la Cama”. La argentina también hizo segundas voces y bailó en “Siempre es Viernes en Mi Corazón”.
Un cierre a puro baile
En la segunda mitad, el Movistar Arena se transformó en una pista de baile. Celeste Shaw puso la voz en “Mi vida en llamas”, seguida de “Qué Piensas Hacer Sin Mi Amor”. El medley de “Precipicio”, “Unx De Nosotrxs”, “Ahora Somos Dos” y “Gaucho” fue implacable. Miles de personas se pusieron de pie para bailar sin parar.
Después de “Tatuaje” y una breve pausa, el bis incluyó “Locura”, “Cómo Puedes Vivir Contigo Mismo”, “Amar En El Campo” y cerró con “Toda La Noche”. Un final perfecto para un show extenso que recorrió el pasado y presente de un ícono de las pistas chilenas.
Llenar el Movistar Arena siendo artista local es un galardón. Hacerlo veinte años después de empezar es un premio a la coherencia, a mantenerse fiel a un estilo propio y a conectar con el público sin traicionarse. Alex Anwandter lo logró, y la noche del 29 de agosto quedó grabada como una fiesta de gratitud mutua.
Con información de Rock & Pop