A 56 años de ‘The Man Who Sold the World’: el disco con que David Bowie cambió el rock
El tercer álbum de David Bowie cumplió 56 años y su eco aún resuena en Chile vía Nirvana y el post-punk.
El 4 de noviembre de 1970, David Bowie publicó The Man Who Sold the World, su tercer álbum de estudio. A 56 años de su lanzamiento, el disco sigue siendo una pieza clave para entender el giro que el músico británico le dio a su sonido. Mientras su trabajo anterior, Space Oddity (1969), apostaba por un tono acústico, este nuevo material se inclinó hacia guitarras densas, estructuras de hard rock y atmósferas que rozaban el heavy metal. Las influencias de Led Zeppelin y Black Sabbath son evidentes en varias canciones.
Las sesiones de grabación se realizaron en Haddon Hall, la mansión de Beckenham donde Bowie vivía con su esposa Angie. Allí, el guitarrista Mick Ronson y el bajista y productor Tony Visconti asumieron buena parte de los arreglos musicales. Visconti recordó más tarde que las canciones las escribían entre los cuatro y que Bowie solo decidía si le gustaban o no. El cantante, en cambio, defendió su rol en la composición: “Nadie escribe cambios de acordes como esos”.
Locura, mitología y una portada que rompió esquemas
El álbum exploró temas como la locura en All the Madmen, la violencia en Running Gun Blues y la tecnología en Saviour Machine. También incorporó referencias mitológicas en The Supermen y abordó el deseo y la espiritualidad en The Width of a Circle. Las letras reflejan influencias de Friedrich Nietzsche, Franz Kafka y H. P. Lovecraft, mientras la música construye ambientes inquietantes y pasajes de gran intensidad.
La imagen del disco también generó conversación. La edición estadounidense presentó una ilustración de Michael J. Weller con un vaquero frente a un hospital psiquiátrico. En Reino Unido, Bowie eligió una fotografía de Keith MacMillan en la que aparece recostado en un diván y vestido con una creación de satén diseñada por Michael Fish. Esta segunda portada anticipó la exploración de la androginia y la identidad visual que caracterizaría distintas etapas de su carrera.
De culto a himno generacional gracias a Nirvana
Aunque el álbum tuvo una recepción comercial moderada en su lanzamiento, su influencia creció con los años. Artistas como Siouxsie and the Banshees, The Cure, Gary Numan y Nine Inch Nails encontraron inspiración en su sonido. En Chile, el disco es recordado como una referencia del post-punk y el rock alternativo que marcó a bandas locales de los 80 y 90.
Uno de sus mayores alcances llegó en 1993, cuando Nirvana interpretó la canción que da título al disco durante su presentación para MTV Unplugged in New York. La versión de Kurt Cobain acercó la composición de Bowie a una nueva generación y la convirtió en una de las interpretaciones más recordadas del repertorio de la banda estadounidense. Los críticos Roy Carr y Charles Shaar Murray resumieron su importancia con una frase publicada en NME: “Aquí es donde realmente comienza la historia”.
Con información de Radio Concierto