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El magazine de la cultura pop chilena Santiago Sáb 10 Oct 2026
Música

A 45 años de ‘Flying High Again’: la confesión de Ozzy Osbourne que retrató sus excesos

El single, lanzado el 10 de octubre de 1981, marcó el inicio de la era Diary of a Madman y selló el legado de Randy Rhoads.

A 45 años de ‘Flying High Again’: la confesión de Ozzy Osbourne que retrató sus excesos

En octubre de 1981, Ozzy Osbourne estaba en una encrucijada. Había logrado resurgir de las cenizas de Black Sabbath con Blizzard of Ozz, pero necesitaba demostrar que su nueva etapa no era un destello fugaz. El 10 de ese mes lanzó “Flying High Again”, el primer adelanto de su segundo disco, Diary of a Madman.

La canción no se escondía tras metáforas abstractas. Abordaba de manera frontal el consumo desmedido de drogas, un territorio que el cantante habitaba a diario. Ozzy pasó gran parte de sus días sumergido en los efectos de las sustancias hasta lograr la sobriedad definitiva en 1991. El título era una alusión directa a la euforia tóxica en la que subsistía.

La chispa en Australia

Aunque la letra hablaba de la vida de Ozzy, no salió de su pluma sino de la de su histórico bajista Bob Daisley. Según relató el músico, la inspiración nació a partir de un diálogo con un muchacho de vida sobria y convencional (“heterosexual” en la jerga de la época) durante una estadía en Australia. A partir de ese contraste cultural, Daisley construyó una lírica sarcástica y desafiante sobre el derecho a desbocarse, canalizando la naturaleza errática de su vocalista.

El sello imborrable de Randy Rhoads

En el plano musical, la canción es uno de los pináculos de la química entre Ozzy y el virtuoso guitarrista Randy Rhoads. Apoyado en una base rítmica demoledora, Rhoads desplegó un riff de compás sincopado y un solo de guitarra de corte neoclásico cargado de ligados veloces, añadiendo armónicos artificiales. Todos estos elementos transformaron a la pista en una lección obligatoria para las siguientes generaciones del hard rock.

La trascendencia del tema quedó marcada tras la prematura muerte de Rhoads en marzo de 1982. Años después, Ozzy decidió conmemorar su memoria con el lanzamiento del álbum doble en directo Tribute (1987). “Flying High Again” fue una de las piezas angulares seleccionadas por el cantante, y contó con el respaldo de Delores Rhoads, la madre del desaparecido prodigio de las seis cuerdas.

Un himno que cruzó fronteras

Aunque la historia se gestó lejos de Chile, el legado de “Flying High Again” resuena con fuerza en la escena local. El metal y el hard rock tienen una base de fans enorme en el país, y canciones como esta son himnos generacionales que suenan en las radios y se estudian en las guitarras chilenas. A 45 años de irrumpir en el dial, la canción no solo simboliza el inicio triunfal de la era Diary of a Madman. Es el testimonio sonoro de una época donde Ozzy Osbourne aprendió a volar al límite del abismo, convirtiendo sus propios demonios en historia pura del rock and roll.

Con información de Radio Futuro

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