Nico Williams revela que un empujón de Nahuel Molina le permitió asistir en la final del Mundial 2026
El extremo español contó cómo el defensor argentino, sin querer, lo ayudó a conectar el centro que terminó en el gol de Ferran Torres.
El Mundial de Norteamérica 2026 ya tiene su anécdota más curiosa. España se coronó campeona tras vencer a Argentina en la final, y una de las jugadas clave fue el gol de Ferran Torres, asistido por Nico Williams. Pero lo que pocos sabían hasta ahora es que el pase del extremo del Athletic Club fue posible gracias a un empujón del defensor argentino Nahuel Molina.
“Si no me empuja, no llego”
En conversación con el medio Fútbol Emotion, Nico Williams reveló los detalles de esa jugada. “La gente cree que no se ha dado cuenta, pero si no me llega a empujar, no llego. No llego ni en mil vidas”, afirmó. Según su relato, Molina lo chocó con los dos brazos dentro del área justo cuando el balón caía. “Cuando venía el balón pensé que no llegaba, pero cuando me empujó digo: ‘Ahora llego’”, agregó.
Williams explicó que no le dio tiempo a rematar, así que optó por dejar el balón de cabeza para que Ferran Torres definiera. El gol significó el 1-0 parcial y encaminó a España hacia su segundo título mundial consecutivo, tras el obtenido en Qatar 2022.
El difícil camino al título: pubis, isquiotibiales y dudas
El extremo también se refirió a las complicaciones físicas que enfrentó antes del torneo. Durante la temporada arrastraba una lesión en el pubis que lo limitaba. “Un día estás que te comes a todos y al siguiente, fatal. Lo notas mucho en las arrancadas. Normalmente hago 34, 35 km/h, pero esa temporada no llegué a 29 km/h”, señaló. Esa dolencia le impidió ser titular en los partidos del Mundial; ingresó desde el banco en todos.
El técnico Luis de la Fuente lo fue siguiendo de cerca. “Me llamaba después de los partidos y me decía que me veía mejor”, recordó Williams. Pero cuando parecía que todo estaba encaminado, una rotura en el isquiotibial derecho puso en riesgo su convocatoria. “Pensé que ahí se acabó. Era rotura, cuatro semanas. Ya está…”, confesó. Sin embargo, el especialista que lo trató del pubis le dio tranquilidad sin siquiera verlo: “Tranquilo, que eso no es nada”. Las pruebas confirmaron que la lesión era menor: una semana y media de recuperación.
“Ser campeón del mundo no es todos los días”
Finalmente, Williams logró integrar la nómina y compartió la recuperación con Lamine Yamal y el preparador Víctor Muñoz, que tenían la misma lesión. “Empezamos a entrenar juntos”, contó. Sobre el ambiente en el equipo, destacó la unión del grupo: “La gente piensa que los futbolistas vamos cada uno a su bola, egocéntricos, pero este grupo es fundamental”.
Para el público chileno, la historia de Nico Williams resuena como un ejemplo de superación y también como un recordatorio de que, a veces, el rival termina siendo un aliado involuntario. El próximo Mundial se jugará en España, pero por ahora la anécdota del empujón que valió un título queda grabada en la memoria del fútbol.
Con información de La Tercera · El Deportivo