El día que Alexis Sánchez pasó del sueño a la pesadilla en Manchester United
Jack Wilshere, excompañero del tocopillano en Arsenal, explica por qué el fichaje por los Diablos Rojos no funcionó.
La promesa del 7
Cuando Alexis Sánchez llegó al Manchester United, en enero de 2018, el fichaje se veía como el cierre de una historia soñada. Venía de hacer una campaña formidable en el Arsenal, donde se convirtió en figura y rozó el estatus de ídolo. El club le entregó la camiseta 7, la misma que volvieron legendaria George Best, David Beckham y Cristiano Ronaldo. El propio tocopillano confesó que ocupaba a los Diablos Rojos cada vez que jugaba en la PlayStation.
La historia, sin embargo, se empezó a torcer con los meses. Las lesiones y el bajo rendimiento lo alejaron de su mejor versión, y el club vio esfumarse una inversión millonaria. En la cancha, Sánchez dejó una marca escasa: 45 partidos, cinco goles y nueve asistencias. Para alguien que aterrizó como gran estrella, el resultado fue un golpe duro.
El contraste con su pasado inmediato no podía ser más grande. En el Arsenal había sido el jugador que desequilibraba; en el United, los números y las lesiones terminaron pesando más que el cartel.
La lectura de Wilshere
Jack Wilshere, excompañero de Alexis en el Arsenal y actual entrenador, lo analizó en el programa Stick to Football. Para él, el problema no fue solo lo que Alexis hacía con la pelota, sino cómo se movía en el día a día. “Si teníamos un día de entrenamiento suave, él quería que fuera intenso. Si teníamos un día intenso, no quería”, recordó el ex volante.
Wilshere no se quedó ahí y apuntó contra la decisión original. “Realmente, no debería haberse ido. Se fue con Mourinho, que no sé cómo trabaja; pero alguien como Alexis tenía que cambiar para adaptarse a Mourinho”, sostuvo.
La comparación con el Arsenal es la base de su argumento. Según Wilshere, en Londres Sánchez tenía mucha libertad porque podía ganar un partido o sacarse a un jugador de encima con una gambeta, y el equipo se la permitía. Mourinho, en cambio, no transa en la aplicación de sus ideas, sin importar la magnitud del jugador. “No estoy seguro de que haya tenido eso allí”, analizó.
Para Wilshere, las razones exceden lo meramente futbolístico: el chileno llegó a un lugar donde su juego no encontraba el mismo margen. Por eso su conclusión es directa: no debió haberse ido.
El caso quedó como un recordatorio incómodo para cualquier traspaso de alto voltaje. No basta con llegar con cartel ni con ponerse una camiseta histórica: la adaptación a un técnico, a un sistema y a un club puede decidir el éxito o el fracaso. Para Alexis, el sueño de la camiseta 7 terminó convertido en un episodio que Inglaterra todavía intenta explicar.
Con información de La Tercera · El Deportivo