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Daniela Arias: de los pañales al oro en esports en los Sudamericanos

La argentina se consagró campeona de EA FC 26 en Santa Fe y repasó su historia, la maternidad y el regreso a la competencia.

Daniela Arias: de los pañales al oro en esports en los Sudamericanos
Foto: Rh723 / Wikimedia Commons (CC BY 4.0) · Fuente

Daniela Arias no lo sabía cuando su abuelo llegó con una PlayStation y el juego de Tarzán, pero esa tarde se encendió una chispa que años después la llevaría a lo más alto del gaming competitivo. Hoy, con la medalla de oro colgando al cuello, representa a Argentina en los esports y acaba de ganar la final de EA FC 26 en los Sudamericanos, disputados en Santa Fe. Detrás del joystick, con la Albiceleste puesta, Arias gritó junto a la hinchada cuando su equipo marcó el gol del triunfo: Marcelo, el mítico lateral brasileño, asistió a Giuliano Simeone para definir al rincón inferior derecho, ante la salida desesperada del arquero rival. Golazo, consagración e historia.

Los primeros pasos y el salto al competitivo

Antes de los gritos y las medallas, Arias empezó como tantos: con Family, Sega y Nintendo. El salto al online llegó con la PlayStation 4, cuando se animó a jugar divisiones. Sin pensarlo demasiado, usó su nombre completo como ID: Arias Daniela. Cada vez que ganaba, le preguntaban si era mujer. Esas consultas la llevaron a clanes y equipos, primero a Atlético Tucumán y después a Maycam Evolve. Su última competencia antes del retiro la jugó con siete meses de embarazo. Salió campeona y colgó el joystick. Había llegado el momento de ser madre.

El regreso después de Enzo

Entre mamaderas y pañales, Arias aprovechaba los ratos en que su hijo Enzo dormía para jugar un rato. Sin exigencias, sin presión. Pero la vida le tenía guardada una jugada más. La Asociación de Deportes Electrónicos y Videojuegos de Argentina (DEVA) la convocó para representar al país en los Sudamericanos. La decisión no fue fácil: nunca se había separado de su hijo. “Era muy chiquito para dejarlo solo”, explica. Su pareja, sus amigos y su familia la empujaron a aceptar. “No quería fallarles a los que me aguantaron”, dice. Entrenaba cuando Enzo dormía, una o dos horas cada dos o tres días. Poco para el nivel que exige la competencia.

La final: cabeza fría en momentos de tensión

En Santa Fe se encontró con rivales de alto nivel. “Eso hay que resaltarlo porque nos ayuda a nosotras, que no somos muchas”, señala. La final fue una montaña rusa: ganó el primer partido, perdió el segundo y en el tercero la localía favoreció a su contrincante. Iba perdiendo, lo dio vuelta, se lo dieron vuelta, y cuando todo parecía perdido, a los 89 minutos le echaron un jugador a la rival. Ahí Arias supo que había un espacio. “Me mantuve concentrada, sabía que le tenía que ganar el partido y que no íbamos a ir a penales”, recuerda. En los esports, dice, el 30 o 40 por ciento es jugar bien; el resto es cabeza. Y ella, sola con su alma y su joystick, no perdió la cabeza.

Con información de Infobae Deportes

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