Paulina Urrutia vuelve al cine con “El deshielo” y representa a Chile en la carrera al Oscar
La actriz y exministra interpreta a Techa, una abuela clave en el segundo largometraje de Manuela Martelli, filmado en la Cordillera de Los Andes.
Paulina Urrutia no tenía claro que la invitación de Manuela Martelli fuera para actuar. La directora le pidió leer el guión de El deshielo y dar su opinión. “Yo pensé que hasta ahí llegaba nuestra relación”, recuerda la actriz en conversación con Culto. Pero Martelli ya la veía como Techa, la dueña de un centro de esquí y abuela de Inés, la protagonista. El rol se definió cerca del rodaje, cuando Urrutia aún estaba en tratamiento contra un cáncer de mama detectado a inicios de 2024.
Un rodaje extremo y una historia personal
La directora ha descrito El deshielo como un “pequeño Fitzcarraldo” por las dificultades de filmar en la Cordillera de Los Andes. Cuando el equipo llegó a Antillanca (a unos 100 km de Osorno) en julio de 2025, no había nieve. A eso se sumó la presión de dirigir un elenco chileno y extranjero. Para Urrutia, volver a la actuación fue “un regalo”. “Perdí a mi madre siendo muy joven, entonces me permitió repasar mi propia historia personal”, dice.
La trama ocurre en 1992: los padres de Inés viajan para trasladar un iceberg a la Exposición Universal de Sevilla. Ella queda al cuidado de sus abuelos y de los trabajadores del hotel. La desaparición de Hanna, una amiga alemana, desata el conflicto. Urrutia conecta esa estructura familiar con su propia crianza. “Quien realmente me crió fue mi nana Ida. Y mi abuela fue fundamental. La película representa mucho a una época y a una construcción de sociedad posdictadura”, afirma.
De la enfermedad a la campaña por el Oscar
La actriz recibió el alta médica en febrero de 2025 y retomó actividades. Este martes participó en la avant premiere de El deshielo en el Cinépolis La Reina. Días antes, la cinta fue seleccionada para representar a Chile en la carrera al Oscar a Mejor película internacional. Urrutia ya vivió ese proceso con La memoria infinita (2023), que logró la nominación. Ahora, el filme de Martelli se exhibirá en el Festival San Sebastián (septiembre, sección Horizontes Latinos) y comenzará su campaña en Estados Unidos con la distribuidora Kino Lorber.
La directora, con humor, cuenta cómo Urrutia llegó al proyecto: “Más de un año antes de filmar, me dijo: ‘Me gustó mucho, pero esto, esto y esto es muy malo’. Y fue muy bueno que lo leyera con anticipación”. ¿Consideró sus críticas? “Obviamente que no. Después llegó a la película y dijo: ‘¡Pero están los mismos problemas!’”. Urrutia, sentada a su lado, solo ríe.
Con información de La Tercera · Culto