“La batalla de Chile” llega a Mubi: el documental que capturó la vía chilena al socialismo
La trilogía de Patricio Guzmán, hito del cine documental latinoamericano, ya está disponible en streaming.
Desde este viernes 11 de septiembre, la trilogía documental La batalla de Chile de Patricio Guzmán está disponible en la plataforma Mubi. El filme, que hasta ahora solo se podía ver en Ondamedia y en televisión abierta por La Red, aterriza en el servicio de streaming justo en la conmemoración del nuevo aniversario del golpe militar de 1973. Es, sin duda, un clásico que todo chileno debería conocer: tres películas —La insurrección de la burguesía (1975), El golpe de Estado (1976) y El poder popular (1979)— que retratan el proyecto de la Unidad Popular y su brusca interrupción.
Del “primer año” a la trilogía monumental
El proyecto original se iba a llamar El primer año. La idea de Guzmán, joven cineasta en ese entonces, era registrar con su cámara todo lo que pasaba durante el primer año del gobierno de Salvador Allende, cuando se intentaba implantar la llamada Vía chilena al socialismo: cambios estructurales dentro de la legalidad y el sistema democrático. Con el tiempo, ese primer material derivó en un filme aparte, y el resto del metraje se convirtió en La batalla de Chile, la lucha de un pueblo sin armas, el mayor hito del cine documental chileno y latinoamericano.
Guzmán formó un equipo rápido: una cámara de 16 milímetros, dos reflectores portátiles y una grabadora de sonido. Las cámaras y la fotografía estuvieron a cargo de Jorge Müller Silva —luego detenido desaparecido— y del argentino Gustavo Moris. El cineasta francés Chris Marker facilitó el material clave: 43 mil pies de cinta de película y 134 cintas magnéticas. “Éramos totalmente libres, solo dependíamos de nosotros mismos y de nuestra creatividad”, recuerda Guzmán en el libro La batalla de Chile (Catalonia, 2020).
Filmando la revolución dentro del Estado de derecho
En ese mismo libro, Guzmán describe el Chile de 1971 como una fiesta: “Desde el primer momento, Chile me pareció un país motivado, activo, exultante, como si la gente estuviera viviendo una larga fiesta”. El cineasta cuenta que, al bajar del avión en febrero de 1971, lo primero que vio fue un cartel que decía “Chile comienza su segunda independencia”. Y recuerda que por primera vez vio gente humilde paseando cerca de La Moneda, como turistas, recorriendo Santiago. “Era como un estado de enamoramiento colectivo”, anota.
Pero a medida que el filme avanza, las tensiones aumentan. Guzmán aclara que todo fue posible porque aún existía respeto a la legalidad: “La legalidad democrática nos permitía filmar con libertad todo lo que queríamos. Era filmar la lucha de clases como un paisaje”. Agrega que, si se hubiera roto la institucionalidad, no habrían podido seguir filmando. “Cuando se rompe la institucionalidad y empieza una guerra, ya no puedes filmar así. Tienes que esconderte, camuflarte, saltar de trinchera en trinchera”.
Una sola secuencia: del tanquetazo al bombardeo
La segunda parte del documental retrata tanto el levantamiento del 29 de junio (el “tanquetazo”) como el 11 de septiembre de 1973. Guzmán explica que esa segunda película es una sola secuencia: “Desde la sublevación de una unidad de tanques hasta el golpe, toda la película se desenvuelve como una sola secuencia. A cada acción de la derecha se le opone una acción de la izquierda, y vice-versa; no hay tregua para el espectador”.
Para el cineasta, lo más importante era la verosimilitud: “Lo importante para mí, en este caso, era ser sincero y mostrar mi propio punto de vista de una forma convincente”. Y agrega que en la tercera parte el tono cambia: “Es la más plana y la más difícil”. Con su llegada a Mubi, este testimonio fundamental de nuestra historia reciente queda al alcance de una nueva generación de espectadores chilenos.
Con información de La Tercera · Culto