Happy Gilmore 2: La historia real detrás del golfista más explosivo del cine
Adam Sandler revela cómo su amigo de la infancia inspiró al personaje y por qué tardó casi 30 años en hacer la secuela.
Adam Sandler tenía 12 años cuando su padre lo llevó a una cancha de golf. El chico se aburría, así que Stanley le sugirió invitar a un amigo. Llegó Kyle McDonough, compañero de curso y jugador de hockey. Sin experiencia en el golf, agarró un palo y mandó la pelota mucho más lejos que los demás. Ese golpe quedó grabado en la memoria de Sandler.
El origen de un ícono
Años después, cuando Sandler compartía departamento en Nueva York con el guionista Tim Herlihy, aquella escena volvió. “¿No sería divertido un golfista con mentalidad de jugador de hockey?”, le preguntó. De esa pregunta nació Happy Gilmore, la película que consolidó a Sandler como estrella de la comedia física y que hoy, casi tres décadas después, tiene secuela en Netflix.
El filme de 1996 —dirigido por Dennis Dugan— mostraba a Happy, un frustrado jugador de hockey que descubre que su potencia le sirve para pegarle a la pelota de golf. Quería ganar dinero para salvar la casa de su abuela. Enfrentaba al arrogante Shooter McGavin (Christopher McDonald) y contaba con la ayuda del mentor Chubbs Peterson (Carl Weathers). Con un presupuesto de 12 millones de dólares, recaudó más de 41 millones y se volvió un fenómeno de culto, también en Chile, donde se ve una y otra vez en cable y plataformas.
El verdadero McDonough, hoy profesor y exjugador profesional de hockey en Europa, explicó que el personaje está muy basado en él. “Su padre nos llevaba a jugar golf y yo podía golpear la pelota más lejos que ellos, así que pensaron que era por el hockey”, contó. Eso sí, aclaró que no comparte el temperamento volcánico del Happy de la ficción.
De vuelta al campo: “Happy Gilmore 2”
Por casi 30 años Sandler se resistió a una secuela. “No vamos a hacer eso”, respondía cada vez que alguien lo sugería. Pero en los últimos años, conversaciones con Herlihy lo llevaron a cambiar de opinión. La idea de un Happy “down and out” —golpeado por la vida, ya no una leyenda— los convenció. “De alguna manera conectaba con nuestras vidas, con nuestra edad y con el deseo de hacer una comedia pura y dura”, dijo Sandler en entrevistas recogidas por Associated Press y Culto.
La secuela llegó a Netflix en julio de 2025. Ahora Happy es un señor mayor con familia numerosa y una vitrina de trofeos, pero un giro lo deja a la deriva. Sandler insistió en que la historia tenía que tener amor y reunir a Julie Bowen y Christopher McDonald. También incluyó a su hija Sunny interpretando a la única hija mujer del protagonista. “Siempre quiero tener a la familia cerca, y si tiene sentido para la película, encontramos la manera de incluirlos”, confesó a Entertainment Tonight.
El rodaje tuvo un cambio doloroso: la muerte de Carl Weathers en 2024 obligó a reescribir partes importantes del guion. “Tuvimos que reescribir mucho, incluso la historia”, reconoció Sandler. Pese a todo, el actor asegura que el enfoque fue respetar la cinta original: “Para quienes les gustó, incluimos algunos aspectos que conectaban las dos películas y simplemente queríamos hacerla lo más divertida posible”. Y dejó claro que Happy Gilmore no vivirá para siempre: el personaje tiene un ciclo, y esta segunda parte lo cierra.
Un legado que cruza fronteras
Para los fans chilenos de la comedia noventera, Happy Gilmore 2 es una oportunidad de reencontrarse con un personaje que marcó a una generación. Disponible en Netflix, la película mantiene el espíritu físico y absurdo de la primera, pero con un Happy más viejo, más sabio y, como dijo Sandler, “con un sentido de propósito”. La historia real de un golpe de hockey en un campo de golf sigue dando risa.
Con información de La Tercera · Culto