Elvis Presley vuelve a la corte: demandan a inteligencia artificial por sus canciones
Los herederos del Rey del Rock exigen 41 millones de dólares a Anthropic por entrenar IA con sus letras.
Elvis Presley lleva casi medio siglo muerto, pero su nombre vuelve a sonar en tribunales. Esta vez no es por una demanda de paternidad ni por un conflicto de herencia: el colectivo que gestiona sus derechos, encabezado por ABG, demandó a Anthropic, la empresa dueña del modelo de inteligencia artificial Claude, por usar las letras de 274 canciones de Presley para entrenar sus sistemas sin autorización. El monto que piden es de unos 41 millones de dólares.
El caso lo lleva el abogado Richard Busch, el mismo que representó a la familia de Marvin Gaye en el juicio por ‘Blurred Lines’, una de las disputas más famosas por derechos de autor en la música. La paradoja es evidente: Elvis, que construyó su carrera versionando canciones de otros artistas, hoy es el centro de un debate sobre quién controla la creatividad en la era digital.
El legado contradictorio del Rey
Elvis no inventó el rock and roll ni compuso la mayoría de sus éxitos. Su talento fue mezclar blues, góspel, country y rhythm and blues, y agregarle su voz y su estilo provocador. Su legado está marcado por la polémica de la apropiación cultural: ‘Hound Dog’, por ejemplo, fue un éxito de Big Mama Thornton en 1953, pero tres años después Elvis la convirtió en un hit planetario y el nombre de Thornton quedó relegado.
La revista Rolling Stone incluyó esa versión entre las veinte mejores canciones de todos los tiempos en 2004, pero luego la sacó de la lista y puso la de Thornton. El canon pop se mueve, y Elvis también se habría desvanecido si no hubiera sido por el coronel Tom Parker, su mánager, un hombre de olfato comercial implacable que lo controló hasta en los detalles más pequeños.
El fantasma del coronel Parker en la era digital
Parker supo que los derechos editoriales eran la gallina de los huevos de oro y presionó a los autores para que cedieran parte de sus regalías a cambio de aparecer en los discos de Elvis. Otis Blackwell, por ejemplo, tuvo que compartir créditos en ‘Don’t Be Cruel’, una de las canciones incluidas en la demanda actual. En 1974, Dolly Parton se negó a ceder la mitad de ‘I Will Always Love You’ y Elvis nunca la grabó.
No es difícil imaginar al coronel en la actualidad: habría visto una oportunidad para cobrar por licencias masivas de entrenamiento de IA, pero también habría reaccionado con la misma agresividad que los demandantes contra Anthropic si no controlaba los contratos. Incluso pondría un holograma de Elvis para emular sus más de 600 conciertos en Las Vegas, pero sin los excesos que terminaron por matarlo.
Un rey contradictorio frente al algoritmo
En la película ‘Elvis’, de Baz Luhrmann, el cantante aparece en una conferencia de prensa de 1972 donde una periodista le pregunta por la guerra de Vietnam. Él responde: ‘Cariño, prefiero guardarme mis opiniones, porque solo soy un entretenedor’. Hoy esa respuesta sería motivo de cancelación en redes sociales, donde los matices no tienen cabida.
Elvis fue un rey contradictorio: un revolucionario que vivía en una mansión, un talento exprimido por la maquinaria y un artefacto pop que ahora corre el riesgo de ser devorado por un algoritmo. La demanda contra Anthropic no solo busca compensación económica, sino que plantea una pregunta que trasciende a Chile: ¿quién es dueño de la creatividad cuando las máquinas aprenden de los muertos?
Con información de La Tercera · Culto