Julieta Prandi y Emanuel Ortega: boda íntima en San Isidro con solo 36 personas
La pareja, que comenzó su romance en plena pandemia, dio el sí en el Registro Civil junto a sus familiares más cercanos.
No todas las historias de amor necesitan una gran fiesta ni una lista interminable de invitados. Julieta Prandi y Emanuel Ortega lo saben bien: después de varios años de relación, este martes decidieron casarse en el Registro Civil de San Isidro, en una ceremonia reducida que apenas reunió a 36 personas. Entre ellos, los padres del músico, Palito y Evangelina Salazar, y uno de sus hermanos, Martín. El resto fueron afectos íntimos, sin cámaras ni revistas anunciando el evento con antelación.
De un mensaje en Instagram a la convivencia
La historia de esta pareja arrancó a mediados de 2020, cuando el país entero estaba encerrado por la cuarentena. Una conversación por Instagram que ninguno de los dos esperaba se transformó en mensajes, llamadas y, finalmente, un encuentro cara a cara el 13 de agosto de ese año. A partir de ahí, el vínculo dejó de ser virtual y se volvió concreto: poco después decidieron vivir juntos y empezaron a armar una familia ensamblada, integrando sus mundos y sus rutinas.
Para ambos, la relación fue avanzando sin apuros pero con determinación. Lo que comenzó en medio de la incertidumbre encontró en ellos un lugar estable, y con el tiempo se consolidó como un proyecto de vida compartido. Por eso, cuando llegó el momento de ponerle la firma, no quisieron cambiar la esencia que los había acompañado desde el principio: bajo perfil, afectos cercanos y la certeza de que la verdadera celebración estaba puertas adentro.
El día del sí: looks, emociones y arroz
Antes de entrar al Registro Civil, ambos se mostraron felices y emocionados. “Estoy muy feliz”, dijo Julieta mientras caminaba junto a quien minutos después se convertiría oficialmente en su marido. Emanuel tampoco ocultó la emoción: “Con mucha felicidad y emoción. Es un día de mucha felicidad”. Ella resumió el ambiente: “Con mucha paz, con mucho amor, estoy muy feliz, es un momento esperado, querido y elegido”.
Los looks estuvieron en sintonía con el espíritu de la ceremonia: elegantes pero descontracturados. Julieta apostó por un conjunto de sastrería en blanco: un blazer amplio sobre un top de inspiración corsetera, con escote pronunciado y texturas. Nada de vestido de novia tradicional, sino una estética urbana y moderna. Emanuel, por su parte, lució un traje acorde al momento. “Cada uno eligió lo que se quería poner”, explicó ella después, y aclaró que no mandó a hacer nada a un diseñador, solo el ramo y unos aros azules que le regaló una amiga.
Tras la ceremonia, la pareja habló con el equipo de Intrusos (América). Contaron que intentaron mantener el casamiento en reserva para vivirlo en familia, pero la noticia se filtró. “Avisamos con muy poquito tiempo y había algunos que estaban allá, otros acá, queríamos disfrutar en familia. Éramos 36 personas, muy poquitos”, detalló Prandi. También adelantaron que planean una luna de miel, aunque no dieron pistas sobre el destino ni la fecha de partida. Sobre la decisión de casarse, ella explicó que fue un símbolo dentro de una relación ya consolidada: “No nos cambiaba nada porque nosotros elegimos estar juntos. Vivimos juntos hace tiempo. Si se quiere, yo soy más romántica y era mi sueño casarme”. Emanuel, con la libreta en mano, cerró con un toque de humor: “Mucho arroz en la cabeza, creo. Gracias por venir hoy, el cariño de hoy y siempre”.
Para el público chileno, aunque la historia transcurre en Argentina, la boda de Prandi y Ortega no pasa desapercibida: ambos son figuras conocidas en la farándula nacional, ella como modelo y conductora, él como músico e hijo de una leyenda del rock latino. Una boda íntima que demuestra que, a veces, el amor se celebra mejor en pequeño.
Con información de Infobae Teleshow