Jenna Ortega cumple 24 y su gótico se consolida como tendencia
A sus 24 años, Jenna Ortega consolida un estilo gótico contemporáneo donde el negro es la base pero nunca un uniforme.
Jenna Ortega llega a sus 24 años este domingo con una identidad de moda que ya no necesita presentación. La relación con esta estética se fortaleció con Merlina, pero fuera de la ficción la actriz ha llevado esos códigos a un terreno más amplio, combinando sastrería oscura, transparencias, referencias punk y clásicos de la alfombra roja.
El negro como base, no como uniforme
El color negro ocupa un lugar central, aunque rara vez aparece como una solución plana. En sus looks de ceremonia predominan el encaje, el satén, el terciopelo y las aplicaciones metálicas, materiales que le dan profundidad a un tono único. Los vestidos de silueta columna, los corsés y las faldas largas forman parte de sus recursos más frecuentes, con transparencias o aberturas que actualizan prendas de inspiración histórica.
La construcción de la prenda suele tener más peso que la cantidad de elementos. Esa decisión separa su estilo de una lectura literal del gótico y lo acerca a una interpretación contemporánea, pensada para los códigos de las premiaciones y los estrenos.
Los años noventa ordenan sus looks de noche
Una parte importante de su estética remite a los años noventa, sobre todo a través de vestidos lenceros, prendas ceñidas al cuerpo y maquillaje de tonos definidos. El resultado combina glamour y una apariencia menos recargada que la de otras figuras habituales de las galas. En varias ocasiones, Ortega eligió vestidos con tiras finas, escotes rectos o siluetas que recuperan la lógica de la lencería como prenda exterior.
También aparecen guiños al grunge, aunque sin reproducirlo de manera literal. Botas de plataforma, medias oscuras, cruces, cadenas finas y herrajes metálicos introducen una tensión entre lo formal y lo alternativo. Ese contraste le permite pasar de un vestido de gala a un conjunto más juvenil sin perder unidad estética.
Sastrería y maquillaje para el día a día
Cuando abandona los vestidos de ceremonia, la actriz recurre a blazers amplios, camisas blancas, pantalones rectos y minifaldas. La fórmula suele partir de una prenda clásica y sumar un detalle que altera su lectura: una camisa de encaje, botas altas o medias opacas. Los accesorios son puntuales: bolsos pequeños, anillos y collares delicados, lejos de logos visibles.
El maquillaje acompaña la ropa con contrastes controlados. Ojos delineados, sombras en tonos marrones o negros y labios en gamas ciruela o nude mantienen la conexión con el universo gótico sin caer en lo teatral. Para el día, el foco queda en la piel luminosa y las cejas peinadas; en la noche, el delineado marcado añade dramatismo. El peinado alterna entre ondas suaves, cabello lacio con raya central y recogidos bajos.
El impacto de su estilismo se explica por la facilidad con que reúne referencias reconocibles para el público joven. Aunque no hay un vínculo directo con Chile, su imagen se sigue en redes sociales y marca pauta entre quienes buscan una alternativa al maximalismo de las alfombras rojas. A los 24, Ortega mantiene una estética que trasciende a Merlina y se consolida como una de las más identificables de su generación.
Con información de Infobae Tendencias