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Iluminar el pelo no es lo mismo que aclararlo: guía para más luz con contraste

Ubicación, temperatura y contraste: así se logra luz y dimensión sin sacrificar el tono natural

Iluminar el pelo no es lo mismo que aclararlo: guía para más luz con contraste
Vía Infobae Tendencias

Por años, la idea fue simple: para que el pelo se viera luminoso, había que aclararlo. Pero las técnicas actuales de coloración van en otra dirección: no se trata de más rubio, sino de aclarar mejor. En Chile, los coloristas ya trabajan con la ubicación, la temperatura y el contraste para lograr luz y dimensión sin sacrificar el tono natural.

El principio clave es que la luz necesita profundidad para percibirse. Si todo el cabello tiene el mismo nivel de claridad, se pierde la referencia y el resultado se ve plano. Por eso, antes de decidir cuánto aclarar, conviene pensar en dónde colocar los reflejos, qué temperatura usar y cuánto contraste se quiere mantener con la base.

Face framing: la luz alrededor de la cara

Esta técnica concentra los puntos de mayor luminosidad en los mechones que rodean el rostro. No se trata de aclarar toda la melena, sino de dirigir la mirada hacia ciertas zonas. Se puede hacer de forma marcada, con dos bloques frontales más claros, o de manera más sutil, con mechones finos que se integran al resto.

La clave está en que el cabello cerca de la cara tiene un peso visual enorme. Aparece cuando se mira de frente, al recogerlo o al moverlo. Por eso, aclarar solo un porcentaje pequeño en esa zona puede cambiar la percepción de todo el peinado. Por ejemplo, una morena de base chocolate puede usar caramelo, café con leche o avellana en el contorno. Una castaña puede irse a miel, beige cálido o arena. Una rubia oscura, a beige, vainilla o champán. Y una pelirroja, a cobre claro, fresa o canela dorada.

El grosor de los mechones también importa: un bloque ancho y muy claro genera un efecto gráfico, mientras que una sucesión de reflejos finos da una apariencia más difusa y natural. Lo ideal es evitar que todos los mechones frontales tengan exactamente el mismo nivel de claridad, porque eso crea una franja uniforme que aplana el color.

Morena iluminada: caramelo y miel sin irse al rubio

No hace falta llegarse a rubio para iluminar una melena oscura. En bases morenas y castañas, la diferencia entre el tono natural y un caramelo bien ubicado ya produce un cambio importante. Los tonos cálidos como miel, ámbar, caramelo, canela y avellana aportan riqueza visual sin borrar la identidad del cabello oscuro.

Imaginemos una base chocolate profunda. Si se aclara toda por igual, se pierde profundidad. En cambio, si se conserva la raíz y algunos mechones en chocolate, y se agregan reflejos caramelo alrededor de la cara y en medios y puntas, el pelo se sigue leyendo como moreno, pero con más dimensión. Eso permite a quienes quieren verse luminosas sin hacer un cambio drástico de color. Una base espresso admite marrones cálidos y caramelo oscuro; un castaño chocolate, miel y avellana; y un castaño más claro, juega con beige o arena.

Estas son dos de las cinco estrategias que manejan los coloristas. La idea central es que iluminar no es sinónimo de aclarar: es saber dónde, con qué temperatura y con cuánto contraste se juega. En Chile, la tendencia está en pedir estos acabados en las peluquerías, donde el foco ya no está en el rubio total, sino en la luz estratégica.

Con información de Infobae Tendencias

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