El cable está de moda: cómo los audífonos volvieron del cajón a la pasarela
Ariana Grande los prefiere, Dua Lipa los acumula y Chanel los vende a 14 mil euros. La nostalgia que mueve millones.
Todos tenemos ese cajón. El de los cables enredados. Lo que era un vertedero tecnológico hoy es la mayor fuente de inspiración para la moda. Los audífonos con cable volvieron, y no solo por nostalgia: se convirtieron en un statement de lujo.
El minijack murió, el cable resucitó
En 2016, Apple eliminó el puerto de 3,5 mm del iPhone 7. Phil Schiller lo llamó un paso natural hacia lo inalámbrico. Para septiembre de 2025, el 61,6% de los móviles nuevos ya no traía jack. Pero Apple nunca mató el cable del todo: sus EarPods USB-C mantuvieron vivo el formato. Cuando la moda llamó, el cable estaba listo.
Las ventas lo confirman. Según Circana, subieron un 3% en 2025, y en las primeras semanas de 2026 los ingresos crecieron un 20%. El precio ayuda: unos audífonos con cable costaron en promedio 13 dólares el año pasado, frente a 99 dólares de unos bluetooth. Bose lanzará su primer modelo in-ear con cable en once años. Raza Haider habla de “un renacimiento cultural”. Nothing también se sumó: sus Headphone (1) Pro se conectan por bluetooth o por cable.
De Vogue a Chanel: la it girl del cable
La señal más clara la dio Vogue. En su serie ‘In the Bag’, dos de las mayores estrellas del pop vaciaron sus carteras frente a la cámara. Ariana Grande fue tajante: “No soy una persona de AirPods inalámbricos. Me gusta mucho el cable”. Dua Lipa sacó varios pares de un bolso Birkin de Hermès. “No tengo que cargarlos. Es una cosa menos que cargar”, explicó. Emma Watson ya lo había dicho en 2023: “No puedo con los AirPods. Me gustan los audífonos con cable de la vieja escuela”. La revista New York Magazine también se sumó, dedicando portadas a artistas compartiendo audífonos con cable en el metro.
El fenómeno tiene una curadora. Shelby Hull abrió la cuenta de Instagram Wired It Girls en 2021 para seguir el rastro del cable. Su ejemplo favorito es Bella Hadid. “Es obviamente rica, puede permitirse AirPods, pero siempre se quedó con el cable”, dice Hull. Para ella, esa indiferencia por el último gadget separa a la chica del cable de la it girl tradicional. Y si hacía falta una consagración definitiva, Chanel la entregó: su Premiere Sound es un collar que integra un reloj analógico y unos audífonos con cable. Su precio: 14.800 euros.
Más que nostalgia: un gesto analógico en un mundo digital
¿Qué hay detrás de esta vuelta al cable? Shelby Hull cree que es un “cansancio digital”. La gente quiere algo que pueda tocar, algo que pueda sentir. Ella misma colecciona audífonos viejos y ha vuelto a ver películas en DVD. Esta búsqueda de lo físico conecta con una tendencia más amplia entre millennials y Gen Z: el gusto por lo analógico, desde las cámaras instantáneas hasta los teléfonos básicos.
Para el público chileno, la noticia tiene un eco particular. Acá los audífonos con cable nunca desaparecieron del todo en las ferias persas, los locales del centro o las tiendas de segunda mano. Lo que cambió es el valor simbólico: lo que antes era un cable enredado en el bolsillo, hoy es un accesorio que dice “estoy fuera de la matrix tecnológica”. Ya sea por moda, por economía o por el simple placer de no tener que cargar un dispositivo más, el cable volvió para quedarse. Al menos, hasta que el próximo ciclo de la moda decida lo contrario.
Con información de Xataka