Vuelve la Cumbre Guachaca: el festival que reivindica lo popular chileno
El 5 y 6 de septiembre, Los Buenos Muchachos recibe la celebración que rescata la cueca, el jazz huachaca y la identidad guachaca.
Después de seis años sin cuecas, la Cumbre Guachaca regresa a Santiago. El evento, fundado por Dióscoro Rojas, Andrés Meneses y Raúl Porto en 1997, se realizará el 5 y 6 de septiembre en Los Buenos Muchachos (Ricardo Cumming 1031). La cita promete cuecas, boleros y cumbia, y celebra a ese chileno que, según Rojas, “habla distinto, baila distinto”. A sus ojos, el guachaca es la encarnación de las costumbres típicas: en Santiago no se ven huasos caminando, pero cuando van a fiestas se ponen ternito, se lustran los zapatos, se ponen su banderita y se florean.
De insulto a emblema cultural
El término “guachaca” no siempre fue un motivo de orgullo. El académico Darío Rojas, de la Universidad de Chile, explica que el Diccionario de uso del español de Chile de 2010 registra tres acepciones: “ordinario”, “persona acostumbrada a beber en exceso” y “apegado a las tradiciones más ligadas al pueblo”. El origen se remonta al quechua: el lingüista Rodolfo Lenz documentó “huachacai” como “aguardiente ordinario”, de la raíz “huajcha” (pobre, miserable).
La reivindicación empezó con Nicanor Parra. El antipoeta usaba “guachaca” para referirse a personajes como Diego Portales, y en 1989 bautizó el disco de su hermano Roberto como “jazz huachaca”. Roberto Tapia, director del conjunto De Perilla, explica que Nicanor lo llamó así porque “es un jazz hecho a la chilena, al estilo de don Roberto, que no era jazzista”. El género combina foxtrot y swing con ritmos populares, y representa lo urbano y marginal que retrataba Roberto Parra en Los Tiempos de la Negra Ester.
Una cumbre para lo auténtico
La primera Cumbre Guachaca nació como una respuesta festiva a la Cumbre de las Américas de 1998. Dióscoro Rojas recuerda que el grupo de amigos quiso “transformar el término vulgar en algo más gentil”. Así, “guachaca” pasó a designar a los “humildes, cariñosos y republicanos” que asisten a fondas y celebraciones. Para Rojas, el guachaca es quien se viste con ternito y pañuelo para bailar cueca, y no falta un buen sándwich de pernil, arrollado o potito.
La historiadora Karen Donoso (Universidad de Santiago) destaca que Roberto Parra recuperó una cultura popular “menos pulcra y más real”, en tensión con la imagen oficial de orden y lo bonito. La Cumbre Guachaca, con su regreso este septiembre, reafirma ese espacio de celebración auténtica. Las entradas se pueden adquirir en el local o a través de sus redes sociales.
Con información de La Tercera · Culto