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El magazine de la cultura pop chilena Santiago Fri 2 Oct 2026
Música

Sting a los 75: la avispa que picó en el punk y bailó cueca sola en el Nacional

El músico británico celebra 75 años repasando sus días con The Police y la histórica presentación de 1990 en el Estadio Nacional.

Sting a los 75: la avispa que picó en el punk y bailó cueca sola en el Nacional
Vía Radio Concierto

Gordon Matthew Thomas Sumner jamás imaginó que un chaleco a rayas lo perseguiría por 50 años. El bajista nacido en Wallsend cumplió 75 años con una trayectoria que une el jazz de Newcastle, el punk de Londres y una comunión difícil de explicar con el público chileno. Su apodo, Sting, nació de un director de banda que lo comparó con una abeja, y terminó por borrar su identidad civil: hasta su madre lo llama así.

Antes de los estadios, tocaba los fines de semana con la Phoenix Jazzmen. En la primavera de 1973, con 21 años, lucía un chaleco negro con franjas amarillas que llamó la atención de Gordon Solomon. Lo que parecía un chiste interno se transformó en el sello definitivo del músico, que hoy responde solo por Sting.

Del punk al reggae, y de ahí al mundo

El camino hacia The Police comenzó en 1977, cuando coincidió con Stewart Copeland y Andy Summers en Strontium 90. Esa banda experimental dio paso al trío que debutó en plena efervescencia punk londinense. Al principio eran una más del montón, hasta que Copeland le pasó unos vinilos de Bob Marley. El flechazo con el reggae y el dub jamaiquino derivó en canciones sincopadas que redefinieron el rock de los 80, con discos como Outlandos d’Amour y Reggatta de Blanc.

Tras la disolución del trío en 1983, Sting se lanzó en solitario. Su primer disco, The Dream of the Blue Turtles (1985), apostó por el jazz de vanguardia con Branford Marsalis como compañero de ruta. Lejos de acomodarse, el exbajista siguió moviendo los límites de su música.

La conexión chilena que no se borra

Si hay un vínculo emocional imposible de separar de su figura, ese es el que construyó con Chile. Impactado por la valentía de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, compuso They Dance Alone (Cueca Sola), un himno a la resistencia. En octubre de 1990, en el Estadio Nacional, subió al escenario a las madres y familiares que bailaron esa cueca con retratos de sus seres queridos.

Esa presentación, en el marco del concierto de Amnistía Internacional, selló una hermandad que el músico revalidó en cada visita. Tanto en solitario como en la reunión de The Police en 2007, el público local le devolvió con creces el gesto de dignidad que tuvo aquella noche.

Dinero, macrobiótica y herencia negada

Hoy figura entre los músicos más ricos del planeta, con un patrimonio estimado en 300 millones de dólares tras la venta de su catálogo. Sin embargo, su vida diaria escapa a los excesos: vive en una granja con su esposa Trudie Styler y sigue una estricta dieta macrobiótica, basada en granos integrales, legumbres y verduras, sin procesados ni lácteos.

El aguijón también apunta a su legado familiar. Con seis hijos, ha asegurado que no les dejará grandes herencias monetarias. “Tienen que trabajar”, ha dicho, agregando que respeta que casi no le pidan dinero. Pese a su fortuna, se declara socialista y de izquierda. A los 75, Sting sigue tan lúcido y afilado como aquel joven que tocaba jazz en Newcastle antes de que el punk y el reggae lo volvieran eterno.

Con información de Radio Concierto

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