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El magazine de la cultura pop chilena Santiago Fri 18 Sep 2026
Música

Rojas Magallanes: el galpón de La Florida que se convirtió en el altar del indie chileno

Con casi 20 años de historia, el centro cultural es hoy el epicentro de la escena emergente y un espacio de encuentro para todas las edades.

Rojas Magallanes: el galpón de La Florida que se convirtió en el altar del indie chileno
Vía La Tercera · Culto

El Centro Cultural Rojas Magallanes se ha ganado un lugar sagrado en el mapa under de Santiago. Ubicado en el pasaje Estados Unidos, cerca del paradero 18 de La Florida, este galpón partió como una sede vecinal semiabandonada. Hoy, después de casi dos décadas, es el epicentro del indie nacional y un imán para bandas emergentes y público joven.

De la sede social al epicentro artístico

La historia del Rojas Magallanes arranca en 2008, cuando un grupo de amigos, todos ligados a la música y la literatura, decidió tomar las riendas de un espacio que estaba inactivo. “Lo intervenimos por una necesidad propia de jóvenes”, recuerda Rodrigo Sandoval, director ejecutivo del centro. Lo que empezó con una lectura de poesía y una exposición de arte pronto sumó talleres, actividades deportivas y eventos comunitarios.

La música llegó “de manera bastante natural”, según Sandoval. En esos años, Santiago tenía muchas bandas haciendo cosas interesantes pero sin lugares donde tocar. Rojas Magallanes abrió sus puertas para que probaran, se equivocaran y encontraran público. Andrés Quezada, hoy al frente de Narval Orquesta, tocó ahí en 2012 con su banda tortuganónima: “Éramos todos de Puente Alto y La Florida. Iban como 15 personas y el espacio nos acogió mil veces”.

Una noche cualquiera, un ritual colectivo

A fines de agosto, en el evento Concordia Rojas Magallanes —coorganizado con la Corporación Cultural Usach—, la energía del lugar se sintió en cada tema. Narval Orquesta abrió la jornada con su ensamble instrumental, y el público respondió con respeto. Después vino Dolorio & Los Tunantes, y ahí el mosh y los saltos se tomaron la cancha. El cierre fue con Asia Menor: levantaron a un joven en silla de ruedas mientras una pareja se abrazaba entre lágrimas.

Para los asistentes, esa noche no fue la excepción, sino la regla. “Siempre prende Rojas Magallanes, sobre todo porque viene harta juventud. Se ha hecho un lugar emblemático”, dice Renato Román (22), estudiante de psicología. Paula Vera (24), peluquera, nota el cambio generacional: “Antes ibas a tocatas y todos tenían 30; ahora los cabros están metidos en la música under, que ya no es tan under”.

Identidad de barrio y proyección nacional

Mauricio Inostroza (53), periodista y vecino, fue con su hija María Laura (13). Él compara el fenómeno con Londres: “Si vas al lugar donde salió Oasis, es un tipo de música; en otro barrio, es otro. Ese sincretismo se debería dar en Chile”. El cantautor Simón Campusano, vocalista de Niños del Cerro, creció a cinco cuadras del centro y lo vio pasar de cancha de básquetbol a templo del indie.

Con capacidad para 200 personas en su sala interior y una multicancha techada, el Rojas Magallanes sigue siendo un lugar de encuentro autogestionado. Lo que empezó como un rescate vecinal hoy es un escenario clave para bandas como Hesse Kassel, Déjenme Dormir o Aeródromo, y un espacio donde la música joven encuentra su rito.

Con información de La Tercera · Culto

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