Johnny Rotten y su funeral: el punk que eligió el Réquiem de Mozart
El ex Sex Pistols sorprendió al confesar que quiere música clásica en su despedida, no punk.
John Lydon, más conocido como Johnny Rotten, pasó a la historia como el rostro furioso del punk con Sex Pistols. Pero su gusto musical siempre fue más amplio de lo que su imagen rebelde sugiere, y lo demostró al revelar qué pieza quiere para su funeral: el Réquiem de Mozart.
La confesión ocurrió en una entrevista con The Guardian en 2015, cuando le preguntaron directamente por la música para su despedida. Su respuesta fue inmediata y sin dudas: la obra clásica de 1791, compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart.
Un gusto que viene de familia
No fue una ocurrencia de último minuto. En otra entrevista, esta vez con UK Music Reviews, Lydon contó que escuchó el Réquiem de forma continua tras la muerte de su padre, y lo describió como una de sus piezas favoritas. Para él, no es solo música: es un vínculo con una pérdida personal.
El cantante también mencionó la obra en una conversación posterior, donde destacó la versión utilizada en la película Barry Lyndon (1975), de Stanley Kubrick. Sobre esa interpretación, dijo: “Hubo lágrimas puras. Probablemente sea una pieza musical demasiado dramática”.
Eso sí, hay un detalle: el Réquiem de Mozart no aparece en la banda sonora de Barry Lyndon. La pieza icónica del filme es la Sarabande, de George Frideric Handel. El error no le quita peso a la declaración de Lydon, que igualmente confirma su conexión emocional con la obra.
Del post-punk a la música clásica
La elección no debería sorprender tanto si se mira su carrera. Después de Sex Pistols, Lydon formó Public Image Limited (PIL), banda clave del post-punk, donde exploró reggae, world music y otros estilos. Su mantra, según ha dicho, fue siempre mutar y no quedarse quieto.
Esa búsqueda lo llevó a terrenos lejanos al punk, y el Réquiem de Mozart es la prueba final. A sus 70 años —nació el 31 de enero de 1956—, el músico mantiene una faceta que pocos asocian con su personaje público.
Para el público chileno, la noticia es un recordatorio de que los íconos del punk también tienen capas inesperadas. Mientras tanto, la obra de Mozart sigue sonando en funerales y salas de concierto, ahora con un fanático ilustre entre sus admiradores.
Con información de La Tercera · Culto